
Et voilà
arrivée à destination...
La tierra de mis ancestros, donde podría demostrar mi genealogía hasta la generación de mis abuelos. Y héteme aquí, que tampoco puedo ir más allá porque unos descendían de Checa en Guadalajara y los otros de Ciudad Real. Los varones. Las hembras, sí eran autóctonas, metro arriba, metro abajo y aceituneras altivas. Parte de la tragedia está aquí. ¿De dónde se declara una?¿Le hago caso al DNI, a la partida de bautismo, a la primera escuela, al primer libro de escolaridad, al certificado de bachillerato, o al cementerio de mis abuelos?. Difícil decisión.
La cosa está en que una ha escuchado demasiadas historias de por allí, demasiados veranos, demasiadas navidades y se encuentra una vieja para renegar de sus ancestros. Además, corre cierto hormigueo por las piernas cuando aparezco por Venta de Cárdenas y aquello me va oliendo a los olores que da la tierra. Tampoco se puede renegar de los alrededores de aquel terruño: Úbeda, Baeza, Cazorla. Patrimonio mío por la Gracia de Dios.
Así que nos vamos a quedar al cincuenta por ciento de la cosa andaluza, otro poquito de la cosa castellana y no diremos la cursilería aquella de la ciudadanía del mundo porque no, miren ustedes. Porque una, cuando ha de cagarse en algo (con perdón), lo hace en un castellano castizo, muy castizo, arrastrado en según qué momentos y qué público, más suave en ciertas ocasiones y sin vocales en otros momentos (que diría mi sabio amigo Nacho, que presume de imitar el acento de Jaén a la perfección...). Así que una, ha viajado por el mundo, ha vivido algunas cosas, pero si hubiera de elegir tumba, tengo ya casi el hueco hecho. Y el lugar. Nada de incineraciones, ni de echar mis cenizas en el pantano de Alarcón (lo aclaro por si alguna mente bienpensante hubiera pensado en ello) mientras se me leen versos de algún poeta persa desconocido. A mí que se me entierre allí. Ni llanto, ni luto, ni nada más. Allí junto a mi cruz, tan sólo quiero paz (y con la cruz no sé qué hacer pero es que viene así en la estrofa).
Si pasan por Vilches (en la ilustración, su término municipal), aunque sea en el Talgo y camino de alguna playa infecta, pregunten por Isabelita, la guapa (es mi madre) y ya irán dando con el resto. Nadie la relacionará conmigo porque, lamentándolo mucho, padre, dicen que he salido a ti (que somos la rama, al parecer, menos agraciada de la familia, pero con muchos cojones, que dirías tú...). A mi madre y a su generación, se les conoce como "palanqueros". De Palanco. Porque en ese lugar se me criaban muy hermosos y como robles. Vengo de encontrar algunos documentos de la Junta de Andalucía donde, según entiendo, Palanco está ahora en un programa de adecuación y mejora de hábitats en los montes de Andalucía. Chortal y Palanco, con una superficie cercana a las 6.000 has., se encuentran al Este de Despeñaperros, en un área histórica de presencia de lince ibérico o Lynx pardinus y águila imperial o Aquila adalberti. Como digo, se criaron muy hermosos mis parientes.
Si en algo equivoco el dato, que me corrijan la panda de primos que tengo allí, que no son tantos, pero parecieran doscientos, del ruido que arman. A ellos, encomiendo mi espíritu y el resto de los detalles, si se viera necesario.