
Hoy recibo un correo donde se me invita a una mariscada anti-crisis con su langostita y todo. Una, que lo único que considera de la Navidad son las comilonas ricas y la extra, empieza a salivar pensando que, a pesar de todo, Dios aprieta pero no ahoga. Que me veía yo ya merendándome la langosta. Viendo la fotografía, no hace falta que os explique más.
Estoy de receso, descansando y en casa. A partir del lunes y hasta el próximo sábado es más que posible que no venga por aquí y que no conteste mucho el teléfono. Puede sonar a despedida, a cabreo o a lo que sea. Pero no, la cosa es que voy a hacer un viaje espacial que me llevará su tiempo. Algo de turismo rural pero en las nubes. No será gran cosa y no me piden ni visado ni pasaporte. Pero no sé si tendré cobertura.
Besiños.
3 comentarios:
Como si lo viera: se va usted a una casita cerca de Sisante, rodeada de aerogeneradores, ¿no es verdad?
En el mismísimo término de Sisante. Supongo que no le habrá pagado a nadie para conseguir esta información.
Saludos.
Alexei, la foto de la langosta no tiene desperdicio; pensaba que pertenecía a un belén viviente de pescanova...casi que compite con la foto que le sacamos al cochinillo asado que cenamos en mi casa el 24. No sé cuál más gore, la verdad...sí, la del cochinillo abierto en canal, definitivamente. La langosta es hasta simpática.
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