EL COLLAR DE LA PALOMA




Obrad como si no me hubierais conocido nunca, que yo también obraré como si no me hubieseis conocido ni amado.


lunes, 8 de septiembre de 2008

Se cuaja la tormenta y se masca la tragedia

Fiestecita, sí, señores. Día libre. Día para mi persona. Mañana, martes, sí, qué cosas, ¿verdad?. Resulta que falta o sobra un santo en el calendario y se pone o se quita ahora. Yo, ni idea, francamente. Esto de vivir en una comunidad a efectos laborales y sanitarios, en otra a efectos familiares y de derecho al voto y seguir las fiestas de una tercera, me tiene a mí hecha un lío. Así que no puedo asegurar qué santo o santa es mañana pero el caso es que le bendigo. Como a mi propia sangre.Para celebrar la tarde de relajo, me he ido de compras que tenía la nevera hecha unos zorros: ciruelitas, tomatitos, limoncitos, especias...

Eso sí, todo hay que decirlo: el santo en cuestión está cuajando en Madrid una tormenta tremenda. La luz que me entra en casa es amarilla o marrón bengué, se me ocurre. Todo esto, en un día en que alguien que no me esperaba, pretende tomarse un café conmigo. Después de un cierto tiempo de silencio y prudencia. Me encanta la gente que regresa con la frente marchita en un día de tormenta y las nieves del tiempo han plateado su sien, con un "querida" por delante y deshaciéndose en buenas maneras. Le reconozco el valor.

¿Le digo que sí?.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Tarrafal


De manera misteriosa, esta noche he soñado con el campo de concentración de Tarrafal, en Cabo Verde. Veía la foto fija del lugar, mi llegada, el paseo y el museo. Digamos que no es lo mejor para ver en sueños aunque siempre mejor que verlo en la realidad. La foto, sacada del País y de una lectora que la envía, Rosa Armendariz, me devuelve una imagen algo más amable de lo que yo recordaba de mi visita de noviembre pasado.
Tarrafal, el campo, da la sensación de estar en los confines del mundo. Si es que no lo está. Lo primero que se siente al llegar allí (y después de unas cuantas vueltas por carreteras divertidísimas) son unas ganas tremendas de largarse. Cuanto antes. Al menos, eso sentí yo. Lo que se ve al fondo es el consultorio médico del campo de concentración que más que ocuparse de la salud de los presos, se ocupaba de certificar sus defunciones.
Para quien piense otra cosa, tengo sueños más amables. Pero Tarrafal se me vino anoche a la cabeza.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Nunca 46 cm han beneficiado tanto a tu salud

Leo, no sin cierto estupor, que la Consejería de Sanidad de la Región de Murcia (y lo cuento por si los murcianos que vienen por aquí tienen algo que decir al respecto) tiene previsto poner en funcionamiento el uso de la tarjeta sanitaria de nueva creación que será necesaria para la adquisición de los medicamentos recetados.
Hasta aquí, todo normal.
Pero el lema es: "Benefíciate. Nunca 46 cm han beneficiado tanto a tu salud. Tarjeta sanitaria, llévala siempre".
En fin, no es por meter cizaña pero a mí, en la primera lectura, se me han antojado ya tres o cuatro chistes. No creo que el pueblo tarde mucho en sacarle punta. ¿Y esto está colgado en cartelitos por las calles?.

Vamos a morir

Ayer, viendo el programa de Berto ha venido a quedarse (que la Sexta denomina Buenafuente ha salido un momento), pedían que se envíara un correo contando un secreto que nunca hayas contado ante el inminente fin de los tiempos. Berto se fue y yo me quedé pensando:
a) podría escribir ese correo o casi mejor no escribirlo.
b) si el mundo no se acaba habré hecho el gilipollas.
c) si el mundo sí se acaba, envío el correo, me lo eligen y se enteran todos, resulta que voy a pasar jodida los últimos días de mi vida. O incluso me pegan antes un tiro.
d) me encantaría romper el hielo con Berto en su campeonato de romper el hielo de España.
e) me encantaría que Berto me pusieran un mensaje en el blog y me enviara un vaciado en escayola de su nariz.
f) de escribirlos otros, qué secretos escribirían.
g) mañana llego tarde a trabajar por culpa de Berto.
h) definitivamente, lo escribo. Así mato a más de uno antes de morirnos todos. Digo yo.
Os recomiendo que no os quedeis muy lejos del programa del próximo martes o miércoles, donde leerán los secretos mejor guardados de la Historia del programa. No descarto ser una de las elegidas. Ganas no faltan.

jueves, 4 de septiembre de 2008

La mismísima realidad

Os comento que hoy, creo, ha sido el primer día de la vuelta real a la mismísima realidad. De repente, todo vuelve al punto de partida, al diez de julio. Previo al viaje a Palestina, previo a las vacaciones. ¿Cómo notas eso?. Cuando tres teléfonos suenan simultáneamente y los correos electrónicos (aunque los elimines por docenas, como los huevos) se reproducen como piojos (por millones).

A pesar de ello, y de los madrugones que no me merezco, la vuelta al tajo vil me ha supuesto ya alegrías y encuentros con gente que, de otro modo, no suelo ver. Mis niveles de cafeína en sangre siguen subiendo gracias a los encuentros y reencuentros.

Y, de repente, dedico las tardes a escribir cosas pendientes, a organizar el día siguiente y a mirar con ojitos traviesos el calendario del trimestre. Diremos que se perfila en el horizonte Tindouf, Marsella, Bruselas, Córdoba, Valencia y ya en enero, Palestina, again. También, pero de placer, diremos que se puede ya ver en el horizonte y para la Semana Santa, Marruecos, con etapas aún nada claras. De todo ello, daremos parte en su debido momento.

Y a todo esto, se me ha olvidado felicitar el Ramadán a todos mis amigos en el exilio. Este año no me tocan comilonas de Ramadán. Aún recuerdo un año en que me hice la ruta Damasco-El Cairo-Damasco en dos ocasiones y en el mismo mes. Los cairotas son más animados en Ramadán que los damascenos. De ahí que saliera huyendo hacia Egipto. Y todo, para terminar comiéndome unos pichones rellenos de arroz en el Jalili, que no se me olvidarán en la vida. Y no precisamente por sabrosos. Pero todo esto, daría para otra entrada, para otro momento y para otro lugar.

Hermosos míos, exiliados de mi corazón, que sea leve.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Spam telefónico

Este agosto pasado, me enteré que las agresiones que recibimos por teléfono a la hora de comer o de cenar se llaman "spam telefónico". Decían que iban a sancionar a las empresas, que se puede uno quejar y no sé qué cosas más. Como estaba de veraneo, no hice mucho caso del asunto.
Pero he aquí que, anoche, a las diez de la noche, recibo una llamada. Me querían endosar una línea ADSL y un paquete de pipas. Pero para mi colección de "spam telefónico", acabo de recibir una que nunca había recibido. Una señorita, de acento argentino, me acaba de llamar, se presenta educadamente y me dice:

- Estoooooo, señorita, ¿lee usted El País?.
- Leo varios periódicos al día.
- Sí, pero, estoooooo, señorita, ¿El País también?
- Sí, El País también.
- Estooooo, señorita, ¿ y con qué frecuencia compra usted El País?.
- Con ninguna, señorita, no lo compro nunca.
- Ah, pero dijo que lo leía...
- Sí, claro, pero no lo compro.
- Ah, bueno, estoooooooooo, disculpe, buenas tardes.
- Buenas tardes.

Menos mal que ha colgado ella sola porque hoy, hoy sí, estaba dispuesta a estar cinco horas de charla con mi "spam telefónico". A ver quién puede más.
Creo que ha intuído que no tenía nada que hacer a la hora de la siesta.

martes, 2 de septiembre de 2008

Tres pequeñas alegrías

Pues aquí estoy, señores. Sobrevivimos al primer día y hemos tenido gratas sorpresas y alegrías encima de la mesa nada más llegar. Me han regalado un librito de fotografías de mi viaje a Palestina donde alguien me ha preparado lo mejor de aquel viaje (incluso me saca guapa y ya es decir). Para mí, que soy perezosa con la fotografía mientras viajo, es un regalo único. También me he encontrado un ejemplar de la tesis doctoral publicada de otra buena amiga (le falta la dedicatoria, pero todo llegará) y que está colgada ahí a la derecha en el enlace de Historia del Egipto Contemporáneo. La tercera sorpresa es un ejemplar de la revista Contrastes donde saco una cosita en su número cincuenta y dos (www.contrastes.info). En fin, tres pequeñas sorpresas agradables a primera hora de la mañana.

Creo que no se puede pedir más para empezar. Además, me he cargado ochocientos correos electrónicos de un plumazo. El gustazo de destruir ochocientos correos que no sirven para nada aunque queden otros doscientos cincuenta que no se pueden destruir bajo ningún concepto.

Pero he venido aquí a dar fe de mi primer día de la vuelta al cole y a decir que, le pese a Pepe o a quien le pese, el martes que viene es fiesta. Con un par.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Tres despertadores

Acabo de sacar de su letargo a los tres despertadores que habitualmente utilizo para despertarme. Sí, tres. A veces, cuatro. Tengo buen dormir, por lo que se ve y la conciencia tranquila, por lo que se ve también. Ahí están: puestos en hora y marcando las siete y media de la mañana. Y ustedes que lo vean.
Para mi sopor, he cometido el error de ver un fragmento de una serie que no conocía y que recrea la vida de un instituto: una profe que se acuesta con un menor, una menor que se despelota en público para demostrar lo mucho que quiere a su novio mientras otro le graba en vídeo, otra que también se quiere desnudar en público porque no le dejan hacer no sé qué.
Menos mal que no soy profe de nada ni de nadie. Imagino que iguales pesares tendrán que pasar médicos, bomberos, policías, farmaceúticos y demás faunas que son recreadas en series de televisión. Pero lo de la profa acostándose con un alumno, menor de edad, ha sido de premio.

Libreta de apoyos, condolencias, ánimos, exabruptos...

A uno de septiembre, abro este espacio para que podais dejar vuestro apoyo en caso de que se me quiera apoyar en algo. Vuestras condolencias por el fin de mis vacaciones. Ánimos si creeis que eso me servirá de algo. Y exabruptos de no muy gran calibre (este es un blog fino) en caso de que os encontreis en la misma situación.
Sí os cuento que echaré de menos no hacer nada que ha sido mi actividad principal del veinticuatro de julio a esta parte. Tampoco mentiré: tengo también ganas de volver al puesto que tengo allí. Pero así son las cosas: mañana viajo y, a estas horas, estaré en mi otra casa.
Y, sólo espero que en la temporada de otoño-invierno que se avecina y que es la que más gusta de todo el año, quienes me leen y no me escriben nada, se estrenen poniendo comentarios. Aunque sean de admiración. Ejemplo: oh, ah, viva, hurra, yupi...en fin, algo que me haga saber que estais ahí, mirones, que os pierde el voyeurismo...aunque sea un triste monosílabo.
(Ya en Madrid, observo que el buzón se me ha llenado de mensajes de ánimo en tan señalado día. Saludos a todos desde la Capital del Reino).

domingo, 31 de agosto de 2008

Mano a mano

Es un vicio antiguo. En noches previas al cambio de actividad o, mejor dicho, a volver a la actividad habitual, me da por cantar tangos (pésimamente, no se ilusionen). No porque me pongan triste sino porque me ponen alegre. Es raro, pero es así porque normalmente a la gente le entra mucha nostalgia la cosa del tango. Cuanto más arrastrado es el tango, más énfasis le pongo yo a lo que digo y mejor me sientan. Y más ancha me quedo. Como ejemplo, he aquí uno de los que más me gustan y más veces he cantado.
Frases como: nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado, no me importa lo que has hecho, lo que haces, ni lo que lo harás...los favores recibidos, creo habértelos pagado y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado, en la cuenta del otario que tenés, se la cargás...
O bien: Y mañana, cuando seas descolado mueble viejo y no tengas esperanza en el pobre corazón, si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo, acórdate de este amigo que ha de jugarse el pellejo, pá ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión...
Mano de santo. En serio.

sábado, 30 de agosto de 2008

Juego de cacerolas


Cosas del destino: hoy cambio de banco y traslado la nómina a otro. Resulta que la oferta que hace el banco en cuestión por domiciliar la nómina y dos recibos es de seis billetes de avión, ida y vuelta, a utilizar de dos en dos en los próximos tres años para destinos de Europa, norte de África (he preguntado si cubrían Egipto y han dudado) y vuelos nacionales. Hasta aquí bien, de no ser porque me paso media vida en un avión. La otra media en un aeropuerto esperando a coger el avión.

Con mi folletito en la mano, con los ojos llorosos y suplicantes, le digo a la señora que si no sería posible que me cambiara los billetes de avión por un buen juego de cacerolas, voliflón o telaflón o floflón, en el peor de los casos. Y un microondas, que me viene bien. La señora directora me mira con estupor. Pasa después a poner cara de: ya lo entiendo (y yo pienso, no, no lo entiende, pero tampoco se lo voy a explicar ahora).

Me dice que lo consulta. Regresa desolada y me comunica que, lamentándolo mucho, no le quedan ollas fofiflón de las que a mí me gustan tanto y que lo del micro no es negociable. Acepto mis seis billetes de avión resignada (como cuando me tocaba la muñeca chochona en la feria y yo quería un disco de Spandau Ballet con pelitos del cantante a modo de relicario) y salgo de la sucursal.

Por primera vez, en muchos años, he notado los ojos de alguien incrustándose en mi nuca. El aliento de la directora me perseguía hasta la salida. Pensé, por un momento, en girarme y decirle: Mire usted, es que en mi casa siempre se ha cocinado reutilizando botes de tomate natural triturado y usando un hornillo de mi abuela. ¿Qué quiere que le diga?.

(Quedan muy pocas horas para volver a la realidad).

viernes, 29 de agosto de 2008

Fe en el futuro


Mis queridos contertulios: eso que veis en la foto es mi futuro hogar. Parte de esos bloques de ladrillos me pertenecen (un ladrillo o así, por ahora). La grúa no, eso es de Dragados, según me han dicho.

Observando los planos (y aquí me corregirá mi amiga, la arquitecta), el dormitorio principal da a las montañas que se ven al fondo que, según me indica mi Meca-brújula, da directamente a la Kaaba. Vicios que una tiene.Pues sí. Héteme aquí convenientemente hipotecada y alquilada (por partida doble y por si había dudas al respecto).


Ahora he cogido el vicio de ir a visitar las obras. Los obreros me miran ya con recelo. No os digo nada cuando saco la cámara de fotos y me pongo a fotografiarles los cascos y los ladrillos. Tiro la foto y salgo corriendo al coche y huyo, no muy lejos porque tiene otra entrada y puedo seguir con mi espionaje fotográfico. Pero qué mejor que ver las cosas nacer, crecer y reproducirse.


Pasarán más de mil años, muchos más, antes de que os pueda enseñar el saloncito Luis XVI que tengo en mente. Es más, ya he calculado que el saloncito Luis XVI no cabe ni de coña en los metros asignados pero una tiene fe en el futuro (arriba, derecha, detalle saloncito Luis XVI).


Mi futuro barrio, además, me gusta. No por nada, sino porque en la misma calle, viven ya dos amigas, una calle más abajo otros dos amigos más y una calle más arriba, acaba de hipotecarse otra amistad. Según rumorean, hay prevista la construcción de un geriátrico en las inmediaciones. Lo tenemos todo calculado. Para cuando todos hayamos habitado los pisos, estén terminados, las lámparas colgadas y demás, tendremos que ir reservando plaza en el geriátrico contiguo. Mientras tanto, hemos fichado ya unos cuantos bancos donde comeremos pipas, haremos botellón y nos intercambiaremos información sobre la menopausia y la próstata. Y, nuestros sobrinos e hijos (para quienes sí los tienen ya), estarán ya pergeñando como conseguir una incapacitación de los abueletes (que ya seremos nosotros) para quedarse con los pisos que, esperemos, a lo mejor se han terminado de pagar.


Insisto: tengo fe en el futuro.



miércoles, 27 de agosto de 2008

Aniversario de loza

Tal día como hoy, hace nueve años, contraje mi primer matrimonio civil. De no haberme divorciado gloriosa y afortunadamente a tiempo, significaría que tal día como hoy, estaría celebrando mi aniversario de loza (otros le llaman aniversario de cerámica). A mi favor, se aliaron una serie de circunstancias que han evitado semejante aniversario y al olvido colaboró también que ni el fotógrafo llevaba carrete, ni hubo video oficial. Aquello se celebró con veinticinco personas que podrían decir que sucedió y con un juez que, apellidándose Casado, dio por bueno el divorcio. Todo un detalle por su parte.
Desde entonces y ante acontecimientos similares, me vengo preguntando por qué en España no se conceden quince días de permiso después de un divorcio para irse a las Bahamas a recomponerse un poco el cuerpo o por qué no se conceden permisos para "mal de amores" (como ya se ha hecho en una empresa japonesa donde dan unos días para llorar al difunto, habiendo matrimonio o no).
Por tanto y hasta que no se modifique la ley, pensadlo muy bien antes de contraer matrimonio. Recordad que no hay permiso de quince días por divorcio y que no hay aún permiso por mal de amores.
Lo único que sí tengo claro a estas alturas es que mi próxima boda se hará en Tokio. Os tendré al tanto de la noticia.

martes, 26 de agosto de 2008

Descubrimientos

He descubierto hoy mismo en un cacharrito que acabo de poner que la gente llega a mi blog poniendo cosas como: "desnudo duchas", "desnudos en las duchas", "axila, culo, pies". Y sólo uno ha llegado porque ha querido llegar y por su nombre. Lo de los dos primeros, puedo hacer un esfuerzo por entenderlo. Pero el de "axila, culo, pies", me parece que tiene un desorden vital que no sabe el pobre por dónde empezar ni en qué orden. Como para darle un besito tierno de buenas noches, al colega.

lunes, 25 de agosto de 2008

Tiernos juegos infantiles a las cinco de la tarde

Me encantan los juegos infantiles.
Pero me gusta observarlos cuando no hay ni mamás cerca, ni papás, ni monitores, ni ningún tipo de adulto que ejerce malas influencias sobre los sádicos instintos infantiles.Cuando los puedes observar en estado puro y sin ningún tipo de dirección bienpensante. Cuando se muestran en todo su esplendor y se puede comprobar sobre el terreno lo tiernos e inocentes que son todos ellos.
Desde la posición privilegiada de mi balcón y ahora que hay ferias y festejos alrededor de mi domicilio (sin que nadie me haya consultado a mí) observo un parquecito donde juegan parte de los futuros ciudadanos de este país. Tiernecicos, ellos. Inocentes, sus padres. Cuando digo niños, digo niños. No adolescentes con espinillas. Niños bien vestidos, bien comidos, bien regalados, bien escuchados, bien escolarizados. Niños que no tienen que robar el mendrugo al vecino para llenar el estómago.
Pues bien, en estos momentos, escucho a cuatro niños a sus anchas, jugando en grupo y lejos de sus adultos. Parecen un grupo de mafiosos sicilianos (eso a la hora de repartirse las tareas que cada uno va a realizar). El más grandullón le dice al más enano: ¡Alejandro, te la quedas para siempre!. Entiendo que están jugando al escondite.Alejandro, mi homónimo, protesta tímidamente y dice: No vale. ¿Cómo que no vale, gilipollas?, responde el primero, aquí vale lo que yo digo, ¿te enteras?. Alejandro se entera y mete el cogote contra un árbol y empieza a contar. Para no desperdiciar la ocasión, un tercero le da una patada en el culo a modo de despedida. Alejandro ni se gira.Ya sabe que se la queda para siempre y que eso incluye patadas en el culo. Alejandro se la lleva quedando toda la tarde. Le veo ahí,apretado contra el árbol y el instinto maternal que nunca tuve me lleva casi a bajar a la calle y darle dos leches al grandullón y llevarme a Alejandro a merendar palomitas a la feria. Si no fuera porque no conozco de nada a Alejandro, porque no se debe intervenir en un ecosistema ajeno y, sobre todo, porque no pienso renunciar a Herodes. Pues bien, Alejandro termina por estallar y rompe a llorar como un desesperado (cuando ya lleva cinco horas aguantando humillaciones). En ese escenario, aparece un adulto, entiendo que padre de Alejandro o tío, por su aspecto y actitud. Y le dice cariñoso: ¿Pero tú eres tonto o qué?¿A qué te doy dos sopapos?. Eso, para rematar la escena.

Si cuando no está de Dios, Alejandro, hijo mío, hay poco que hacer para cambiar el destino.

Cuenta atrás

Bien, amigos, queridos, conocidos, desconocidos, enemigos, hermanos, hermanas, señoras y señores: Comienza la cuenta atrás para volver a trabajar. Me queda una semanita para que eso suceda. Una semanita y un día. El día 1 de septiembre (D.m) regreso a la Capital del Reino. Eso hace que, de golpe, se me comiencen a ordenar las neuronas, el sueño y las costumbres por arte de magia.
Dicho esto, os diré que se me ha puesto una piel de bebé de no hacer nada que ni os cuento. Ni he viajado, ni he hecho miles de kilómetros, ni he sacado fotos, ni he sacado videos. No tengo nada que contar ni ninguna aventura en el desierto a lomos de un camello. Ni he subido a la Torre Eiffel ni he bajado a los abismos. Ni falta que me hace.
Podeis dejar vuestro mensaje de pésame a continuación.

domingo, 24 de agosto de 2008

Latin Lover Steffy



Pues sí. Una de mis obsesiones inconfesables sería tener un gato persa. El por qué no está claro pero como sí tengo claro que un gato no resiste más de quince días sin comer, ni beber, mucho me temo que me tendré que aguantar la obsesión hasta que la nómina me dé para tener servicio en casa.Así son las cosas.
Os confieso que no hay noche que no busque páginas con fotografías de gatos persas. Esta está sacada de http://www.gatospersas.com/.
Insisto: a otros les da por el bingo.
Cada uno en nuestra línea.

viernes, 22 de agosto de 2008

Madame du Deffand a Walpole

De todas las cartas de Madame du Deffand, esta es una de las que más me ha divertido siempre cuando las vuelvo a leer.
París, 28 de junio de 1772
Ha agotado usted mi paciencia, señor, ya no puedo soportarlo. ¿Es quizás porque piensa que desde mi viaje a Chanteloup abren nuestras cartas con mayor puntualidad por lo que me escribe unas tan extrañas? No me preocupa lo que puedan pensar de las mías; sólo usted, en todo el mundo, puede darles una interpretación tan ridícula. No temo, señor, que todos los despachos donde hayan sido leídas, y todos los extractos que hayan transmitido de ellas, convenzan a nadie de que soy una loca o una extravagante; pero pronto lo sería si me empeñase en mantener semejante trato.
Accedo de muy buen grado a romper esta correspondencia. Sólo podría serme grata en la medida en que se fundaba en la estima y la amistad. Desde el momento en que se me ha demostrado que me atribuye otros sentimientos, sería vergonzoso para mí continuar escribiéndole y exponerme a recibir respuestas tan ultrajantes. Lo dejo entregado a sus remordimientos, es difícil que no los tenga por haber tratado tan indignamente a alguien que merecía de usted, más que de nadie en el mundo, consideraciones, estimación y, me atrevo a decir, un poco de agradecimiento [...].

jueves, 21 de agosto de 2008

Delayed

En esta imagen de EFE se ve el vuelo anunciado en las llegadas pero sin nota alguna. Ni arrival ni delayed. En tal día como hoy, se me vienen a la cabeza los enfados que me pillo cuando encuentro el "delayed". Y en un día como hoy, todos los enfados por el delayed pierden sentido.Eso sí. Me vais a permitir que os diga que sigo sin tener miedo a volar. Le tengo mucho más miedo a todo lo que se arrastra y más si lo conduzco yo. Y mucho más miedo a otras cosas que, por pudor, no menciono.

Que descansen en paz.


miércoles, 20 de agosto de 2008

Madrid I (89-94)

Madrid I me lleva al año 89 y hasta el 94. Hacía tiempo que no le prestaba atención a las ciudades vividas y aquí estoy. Madrid I comenzó como comienza todo en la vida. Sin pensarlo demasiado y sin darme cuenta de que me iba a chupar cinco años en la capital del Reino. El objetivo: la Universidad Autónoma de Madrid. Departamento de Estudios Árabes e Islámicos y Estudios Orientales. La culpa de que yo llegara allí fue de un individuo que me dijo que estudiaba árabe y que era la pera limonera. Y yo le creí. Cuando me matriculé, encontré al individuo matriculado en Filosofía, traicionando al arabismo e intentando convencerme de que la Filosofía era lo que merecía la pena. Le dije que sí (como se le da la razón a un descerebrado) y seguí con mis moruneces. Sin arrepentirme, ni pestañear, ni mirar atrás, ni convertirme en estatua de sal.

Llegué tiernecica, muy tiernecica: con diecisite añitos. Y salí de allí, no diremos hecha una víbora, pero sí con la suficiente dosis de mala leche acumulada como para no acordarme de la criaturita que había llegado a la capital, cinco años antes. La culpa es, obviamente, de los madrileños (ahí lo teneis en bandeja quienes se den por aludidos) que no paran de correr de un lado para otro, de hacer colas y de salir disparados cuando la ocasión se lo permite.

Resumir cinco años de estancia en la capital no me cabe en este blog. Por tanto, diré que compartí mis tres primeros años de residencia en un piso con un señor que ya no existe y una señora que ya falleció.Tres eran tres. Cuando pienso en esta etapa, me siento como si se tratara del cartel de Pozoblanco. Y me da algo de vértigo, no vayan a pensar, aunque ya tengo asumido que de todo lo que allí se hablara durante aquellos tres años, sólo yo podría testificar. Eso, no lo vamos a negar, me deja en una mejor situación que mis difuntos compañeros de piso. Los dos últimos años cambié de domicilio. Aunque,francamente, hacía más uso de las instalaciones de la cafetería de la Autónoma y del piso de una amiga en la calle San Andrés que del mío propio.

Eso sí: haciendo honor a la verdad, diré que Madrid es mucho Madrid. Por más que siempre traiciono a la capital, no hay día que no rememore mis lejanos días madrileños, ni día que no le deba alguna risa a algún madrileño de pro. Que me ponen tierna, no lo puedo evitar.
Desde entonces, no he levantado cabeza. Fijaos si les debo cosas a los madrileños.