EL COLLAR DE LA PALOMA




Obrad como si no me hubierais conocido nunca, que yo también obraré como si no me hubieseis conocido ni amado.


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sábado, 9 de abril de 2011

Frío

Últimamente, se da la casualidad de haber conocido la muerte en accidente de tráfico de un joven al que no conocía más que de oídas.

Aparte de la tragedia, y en este mundo internetiano, donde todo o casi todo puede saberse, conocía por casualidades diversas su página de facebook. Da frío, escalofrío, tropezar con ella por distintos motivos. Está suspendida en este universo virtual donde nos conocemos y nos hablamos como nunca imaginaron nuestros abuelos y parada en la fecha en la que sucedió la tragedia.

Nada se mueve, hay silencio, las caritas de los amigos están ahí también suspendidas y el silencio, será eterno. Dejamos ahí estos rastros, en twitter, facebook, blogs, correos electrónicos, supuestamente indelebles. Supongo que al paso de unos cuantos años, nuestros descendientes los verán cómo vemos nosotros los dibujitos de Altamira. Se hace extraña la idea: quedarse ahí suspendido, sin un hoy, sin nada qué decir, nadie que responda, con el silencio por delante hasta siempre. Y el dilema: podría eliminarse con más o menos dificultades. ¿Habría que hacerlo?

Me provoca frío encontrarlo cuando navego. Y dudo de qué querría que hicieran conmigo en el mismo caso.

domingo, 27 de febrero de 2011

Señoritinga

Hoy, además de algunas lecturas, me entretuve visitando esta exposición de coches antiguos en el pabellón de Cristal de la Casa de Campo. Me los hubiera comprado todos. De haber podido. Pero sólo me da la cosa y la nómina para pagar la entrada al recinto y soñar que voy montada en uno de estos, con mi traje de época, mis refajos y mis cosas. Un poco señoritinga me hubiera gustado ser para montarme ahí y saludar con la manita a lo Letizia. Lo reconozco.

viernes, 25 de febrero de 2011

Costureros de la democracia

Hace unos días tenía, como sabéis, el privilegio de encontrarme en el escenario tunecino hablando a diestro y siniestro y tomando notitas con un bolígrafo Bic, perfectamente descapullado, como requería la ocasión. El caso es que recuerdo todo al dedillo (incluso cómo se me salió la tinta en un bolsillo por el ajetreo y el maltrato que le di al pobre Bic) pero recuerdo especialmente al portavoz de la comisión de reforma política en Túnez, un jovenzuelo avezado y bien parecido, culto a lo que dejaba entrever, pequeño de tamaño pero grande en ideas que fuez capaz de resumir en treinta minutos de gloria en qué consistía su tarea. Recuerdo sobre todo una expresión que dijo: Somos los costureros de la democracia. Y la sonrisa amplia que le iluminaba la cara al terminar la frase.
Son días de mucha actividad neuronal. La cabeza lleva muchas cuestiones dentro y temo olvidarlas si no apunto hasta las corcheas de lo que oigo. Como si no fuera a entender nada después por haberme saltado un punto. Copio los silencios, las sonrisas, las negaciones, las afirmaciones y cuando recompongo lo que escucho aún me siguen quedando dudas infinitas.
Pero lo de los costureros no se me va de la cabeza. A mí, que no sé si poner un botón en su sitio, lo de coser una democracia me parece una tarea de héroes. Los tunecinos lo son, creo. Lo son los egipcios, los libios masacrados que merecen cada uno de ellos una estatua propia ganada a pulso, los bahreiníes, los yemeníes; los demás que aún no se mueven.
En Túnez, ya están cosiendo. Esperemos que a no mucho tardar todas las piezas estén ensambladas y el resto del tapete árabe esté bien cosido, sin más sietes en su superficie ni más agujeros negros.

domingo, 20 de febrero de 2011

De dominguera

Hoy me confieso de dominguera absoluta en el peor sentido del término. Y me apetece. Es un fin de semana normal con todas sus horas, su reposo, cena con las amistades, lectura, sol a ratos, nubes por momentos y mucha información. Cuesta seguir al momento todo lo que va sucediendo desde Marruecos hasta Bahrein. Casi más cuesta creer que esté sucediendo de verdad después de tantas décadas de silencio y de miedo de la gente a echarse a la calle y decir qué quiere y cómo lo quieren. Es de la única realidad de la que no consigo desconectarme ni en sueños. Creo que esta noche he visto calles que he conocido y personas que estuvieron en mi vida en algún momento. No creo que la revolución árabe haya pivotado en la tecnología. Ni mucho menos. Sólo creo que hay personas muy hartas, muy cansadas, muy humilladas que han querido hacer esto. Lo otro, forma parte del atrezzo. Pero ni Facebook, ni Twitter, ni nada de esto, mueven nada que no queramos mover nosotros. He leído de todo en estos días pero creo que lo más acertado que he podido leer son aquellos artículos, opiniones, que hablan del caldo de cultivo anterior, de manifestaciones, huelgas, malestar, de todo lo que venía pasando. Eso sí lo creo. Y lo demás como herramienta para propagar el malestar. No más, no menos.
Me parece un tiempo interesante, con muchas incertidumbres, pero un tiempo de cierta dignidad. De muchísima, si me apuráis.
Queda arrimar el hombro, sí. Quienes están moviendo el motor de la revolución, están en ello. Quienes sólo podemos observadores porque no es nuestra batalla, también nos queda trabajo. Mucho. Sobre todo, el de no volver a caer en la apatía, en el todo vale, en el de las cosas son así, en no caer de nuevo en que nada puede cambiarse y en el colaborar a construir un espacio mediterráneo verdadero. Hecho y derecho. Un espacio de referencia, de libertades, de calma, de diálogo. No está todo hecho. Tampoco de nuestra parte. Ni mucho menos.

domingo, 30 de enero de 2011

2011

2011 es ya un niño rebelde y contestón. Recién nacido pero que viene con las pilas puestas y a por todas. En tan solo treinta días, puede estar cambiando un mapa definitivamente y tiene una la sensación que, de alguna manera, también cambia un mapa mucho más cercano. Pasan cosas, en el mundo pasan cosas. 2011 se ha venido cargadito de sorpresas.

sábado, 22 de enero de 2011

He vuelto

De pronto, recuerdo que hay aquí un rincón al que di vida y que he dejado abandonado un tiempo. Miro la fecha de la última entrada y creo que lo entiendo todo. De entonces para acá, han pasado unas cuantas cosas y casi se me había olvidado lo reposado que puede ser entrar por aquí, lo agitado de otros canales y la serenidad que casi da pensar que esto, incluso, pudiera no leerlo nadie.
Corren tiempos malos. La gente anda agitada y piensa una que la agitación no es baladí (mira que terminar yo con esto de lo baladí). Sí, giro, vedo gente, mi muovo, conosco, faccio cose...y veo agitación a mi alrededor. Desesperación, de alguna manera.
He vuelto.

miércoles, 28 de julio de 2010

Va quedando menos

Miércoles. Miércoles previo al viernes a irme de vacaciones. La cosa se pone interesante y los minutos pasan con mucha agonía. Pero pasan. Prisa tampoco hay. La ironía es que tan pronto como vayan pasando estos, irán pasando los otros y los de más allá y el crédito se va agotando. Así que yendo a la verdad, prisa no hay. Hay más que nada ganas. Muchas.
No obstante, me apetece decir por aquí que cerramos el ejercicio con mucho optimismo. Con una buena noticia. Con ganas de seguir. Creo que eso es bueno después de un año largo como una pena y muchas cosas en la cabeza. Me voy de buen humor. De muy buen humor. Creo que no puede haber mejor manera de comenzar el descanso.

domingo, 25 de julio de 2010

Y fiestas de guardar

Hoy, domingo, me he levantado con aquello que se conoce ya como cuerpo jota o cuerpo veraniego. Quiere decirse sin querer levantarme, ni hacer nada, ni pensar en nada, más que en darle al cuerpo lo que es del cuerpo y al César que le den. Básicamente esa es la idea. Pero aún no puedo ser. En pocos minutos, he tenido que hacer un ejercicio de contención estoica para no salir pegando voces por mi barrio como estuviera poseída por algún demonio y para poder resistir la semana que aún queda, el último viaje a Madrid, los últimos cinco madrugones mañaneros, la recogida de cosas, el cerrar asuntos en la vana ilusión de querer darles carpetazo a todo aún a sabiendas de que estarán ahí a la vuelta de septiembre y el regreso otra vez. Quedan escasos cinco días para poder dejar el cuerpo y la mente a su libre albedrío y gusto. Y otra vez las promesas del verano. Haré esto, haré lo otro, por aquí, por allá y por acullá. Pero y el gusto que da hacerse promesas que nunca se cumplen. El simple pensamiento ya provoca placer.

lunes, 28 de junio de 2010

Declaración

A 28 de junio de 2010, declaro que:

  1. Necesito vacaciones.
  2. Falta un mes para eso.
  3. Es lunes.
  4. Es demasiado temprano para ir a trabajar.
  5. Es demasiado temprano, de hecho, incluso para pensar en ir a trabajar.
  6. Queda mucho para que llegue el viernes.
  7. Aún queda más para irme de vacaciones.
  8. Es incluso demasiado temprano para estar escribiendo una entrada antes de irme a trabajar.
  9. Necesito descansar.

He dicho.

miércoles, 23 de junio de 2010

7, 50

Y por compensar, claro, no le dejemos de esta manera.

miércoles, 16 de junio de 2010

He Perdido Contigo

La tarde está plomiza en Madrid. Yo misma estoy plomiza. Mañana estarán todos plomizos cuando me cuenten cómo España perdió y tal. Seguiremos plomizos mientras no dejemos de acumular parados. Europa se pone plomiza diciéndonos que nos sigamos ajustando el cinturón. Sólo deseo llegar al viernes en esta ocasión. Y para ponerme más plomiza, como suele suceder, me machaco las neuronas escuchando estos cánticos desesperados que, por extraño que parezca, me animan mucho. Imaginaos lo plomizo que está todo para que venga esto a ponerme bien. El efecto es extraño. Pero lo escucho y al tarareo, se me olvida por qué llegué hasta aquí, hasta el enlace de esta buena señora. Qué le vamos a hacer, yo tenía que perder y he perdido contigo.

Hablando de todo un poco, me alegra que pierda España. No por nada sino porque me aburren mis compatriotas con este tema. A ver si ya se vuelven para casa y hablamos de otro tema.

domingo, 30 de mayo de 2010

Reinventando el open house

A ver, ha habido quejas amargas por lo del sábado porque una de las participantes tiene una cena de momias o así (un encuentro con las antiguas compañeras y compañeros de EGB, que te cagas ya con las ganas de verse las arrugas y las heridas). Dicho esto, que la cosa sería para el viernes día 4 y que ya no hay más cambios. Aunque me digais que teneis cenas con la madre superiora del convento de las Trinitarias Descalzas o en el sexshop del barrio. Allá cada uno con sus vicios.

martes, 25 de mayo de 2010

A ver si puede ser

A ver si puede ser que mayo termine lo antes posible. Sólo por pensar que junio traiga otros calores y otras historias. Aunque sólo sea por eso.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

El secreto de sus ojos o mi Darín for ever

Lo dicho. Que nadie se pierda esta película. Si no estais enamorados/as de Darín (como es mi caso desde mi más tierna y madura juventud), vais a caer rendidos. No hay ojos más hermosos sobre la faz de la tierra. Ni tío más listo. Que os lo digo yo.

martes, 1 de septiembre de 2009

Libro de condolencias

Abro aquí una entrada para que me dejeis los mensajes que proceden en un uno de septiembre a las doce la noche cuando una ha agotado agosto. La buena noticia es que no he sufrido ningún atasco, ni al ir, ni al volver. La buena noticia es que he descansado de verdad. La buena noticia es que he hecho lo que me ha dado la realísima gana. La buena noticia es que mañana vuelvo a trabajar. La mala noticia es que todo eso es verdad pero, aún así, preferiría escaparme y darme a la fuga en tal día como hoy.
Aún así, resistiré, como dijo el otro.

viernes, 17 de julio de 2009

Mucho asco

Resulta que una servidora se quiere levantar cada día con serenidad y resulta que cometo siempre el mismo error: ponerme las noticias de las siete, mientras me hago el café, me ducho y me preparo para salir. Resulta que cada día me cuesta más.

Me cuesta porque escucho que cinco menores de edad y uno de 22 han violado a una criatura de 13 años, a plena luz del día y en la piscina municipal de su pueblo. Escucho eso y escucho que eso sucede porque uno de los menores, antiguo noviete suyo, la había grabado previamente manteniendo relaciones con él, la chantajea y la obliga a mantener relaciones con los demás. Se me hiela la sangre ahí. A continuación escucho que una testigo de la violación tarda cinco horas en ir al cuartelillo a denunciar. O sea, que se entiende que pasaba por allí, vió lo que estaba pasando, se fue para su casa, se lo pensó, probablemente comería algo en esas cinco horas y después, se le removería la conciencia y terminaría por dar cuenta de lo visto. Se me petrifica el alma. Sigo escuchando y resulta que uno de los menores, de 13 años, está en su casa al igual que otro que es discapacitado (a éstos les sale gratis violar por aquello de la discapacidad, a lo que se ve); otros están en una casita de muñecas para menores que se portan mal y no llegan a los dieciocho y sólo el mayor, está en prisión (poco tiempo, imaginamos, hasta que le saquen una discapacidad, un eximente por consumo de droga o hasta que diga que no sabía lo que se hacía). Se me paraliza el pulso.

Con la sangre helada, el alma petrificada, el pulso paralizado, se me hace difícil pensar cómo explicarle a una niña de 13 años que, en este país, sale gratis ser grabada y chantajeada mientras mantenía relaciones con su noviete voluntariamente y que sale gratis cada una de las violaciones que tuvo que sufrir a la vista de los vecinos (al menos de alguna vecina), en la piscina de su pueblo y a plena luz del día, cuando lo que tenía por delante era un verano pacífico después de su curso escolar.Aún se me hace más difícil explicar a esos padres que esto es así. Que habrán de cruzarse con los violadores de su hija y respetarles la minoría de edad y la discapacidad y eso por el resto de su vida.

Todo esto, me da mucho asco, en serio. Tanto que no me llega el cuajo ni para escribir lo que realmente estoy pensando.

martes, 16 de junio de 2009

Horario de verano

Esta semana comenzó mi horario de verano. Eso me hace dormir menos pero termino de trabajar a las tres (más o menos). Sobre todo, el nuevo horario me ha permitido volver a descubrir la franja horaria de televisión a la hora de siesta. Eso, a su vez, me ha hecho leer mucho más de lo que venía leyendo y permitirme dormitar a ratos. Ya no sé a quién agradecerle tanto favor pero sé que los días son míos entre las tres de la tarde y la una de la madrugada (hora habitual de irme a dormir).
Esto es casi la felicidad.

martes, 3 de febrero de 2009

Todo mi desprecio

Voy a hacer una excepción con esta entrada pero no puedo evitarlo.
Hoy escucho que la chica italiana en coma (imagino que no necesita presentación porque todos conoceis el caso) ha ingresado en un centro donde, al parecer, conseguirá terminar con su agonía. La chavala en cuestión que lleva así desde sus 21 años y tiene 38 años, me conmueve especialmente. No por nada y sí por todo. La veo en fotos de hace 17 años y me parece guapísima. La imagino 17 años en la cama, después de un accidente de tráfico y más me emociono. Tiene mi edad. Unos meses más que yo que acabo de cumplir los 37.
Me pongo a pensar en todo lo que he hecho, de bueno, de malo y de regular, desde mis 21. Andaba terminando mi carrera y haciendo unos cuantos planes infinitos. Había visitado ya Inglaterra, Portugal, Marruecos, Túnez, Italia y toda la España peninsular. Después vino Siria, Jordania, Líbano, Egipto. Seis años de expatriada entre Damasco y Alepo. Idas y venidas a la madre patria. Pasaron las eternas becas de estudiante, los primeros trabajos en el exterior, la vuelta definitiva a España, la búsqueda del primer trabajo tras el retorno. Un trabajo, otro y el actual. Después vinieron los viajes a granel: Alemania, Francia, Marruecos, Argelia, Mauritania, Cabo Verde, China, Mali, Palestina, Israel, Jordania, Siria, Turquía, Italia, Austria, Guinea Bissau, Chipre, Senegal, India, Hungría, Portugal, Sudáfrica, Túnez.
En mitad de todo eso, risas, llanto, emociones, amores, desamores, amistades, enemigos. En mitad de todo eso, matrimonio y divorcio. La salud y la enfermedad. En mitad de todo esto, llegaron los móviles, los ordenadores, Internet, mi primer coche. Mi primera sobrina, mi primer sobrino. La muerte de mi padre. El luto de mi familia. La pena de los míos.
En mitad de todo eso, lo vivimos todo juntos. Todos sabíamos de todos, todos nos alegrábamos por todos, todos nos entristecíamos por todos. Todos sabíamos lo que estábamos pensando.
Y, de pronto, resulta que esta otra criatura lleva todo ese tiempo en una cama y los suyos piden dejarla ir. Sencillamente porque lleva diecisiete años sin estar.
Observo, sin entender nada, la obstinación de quienes hasta hace nada no la conocían por detener la ambulancia que la lleva a su final. Los insultos al padre que sigue a la ambulacia donde está el cadáver vivo de su hija. A ese padre que lleva viendo diecisiete años a su hija, o lo que de ella queda, en una cama. A ese padre que tiene que aguantar que le llamen asesino.
A mi padre, a quien yo sólo tuve que ver tres días en una cama y sin ya ser él, yo le pedía que se fuera. Que se fuera lento, suave, listo, inteligente como siempre fue. A mi padre, porque le quería con el alma, le suplicaba que se dejara ir al tiempo que, por puro egoísmo, le decía que no se me fuera. A mi padre, que ya no me hablaba, ni me veía, le cantaba las canciones que le gustaba con la esperanza de que aún me escuchara. Nadie nunca, ni hasta ahora, me ha confirmado que sí me estuviera escuchando. A mi padre, a quien vi morir, le deseé siempre lo mejor. Y lo mejor es que se fuera cuando ya tenía que irse.
Y una, que de normal, no trae estos temas a este lugar, se escandaliza inevitablemente cuando ve a esas hordas enloquecidas, dando gritos a una ambulancia e insultando a un padre que conduce detrás de esa ambulancia, arrastrando un sufrimiento que de ninguna de las maneras puedo llegar a imaginar.
Recuerdo un viaje detrás de una ambulancia. Recuerdo ciento sesenta kilómetros conduciendo detrás de una UVI móvil, no hace todavía cuatro meses. Recuerdo que en esa ambulancia aún quedaba una suerte de esperanza mientras los ojos de mi padre me pudieran mirar y pudiera hablarme de alguna manera. Recuerdo que detrás de esa ambulancia pasé los peores momentos de mi vida. Recuerdo que no hubiera consentido ni a Dios ni a Cristo en ese momento que nadie me explicara mi dolor, ni mi sufrimiento, ni lo que yo le deseaba al bueno de mi progenitor. Recuerdo las prisas, los nervios, la tensión, la alegría de una esperanza inútil, la contundencia de lo que iba a suceder.
Recuerdo todo eso y no puedo evitar un asco profundo, desde lo más profundo de mis tripas, hacia quienes son capaces de pedir que se siga alargando el sufrimiento de una muchacha que se quedó en los 21 mientras los demás, ajenos a su existencia, seguimos viviendo como si nada. Un asco profundo a quienes le gritan ante el paso de la ambulancia que se despierte (como si su familia no llevara 17 años deseando que nunca se hubiera dormido). Un asco profundo, sin remedio. Un asco profundo a quienes llaman "mano asesina" a quienes le van a procurar el alivio a esa muchacha que sonríe de lejos en las fotos. Un asco profundo a quienes intentan evitar eso en nombre de un Dios que nunca han visto. Un asco profundo a quienes se atreven a juzgar al padre.
Y una pena inmensa porque aún se tenga que explicar lo mucho que los queríamos. Como si no fuera evidente.
Francamente, sólo les deseo que se pudran en ese infierno en el que creen. Que se tuesten lentamente y que se vayan cociendo en su propio caldo. No se merecen otra cosa. Eso y todo mi desprecio.

miércoles, 28 de enero de 2009

San Julián el Tranquilo

Según algunas crónicas, San Julián falleció "arrobado y extasiado por la gracia de la Eucaristía" en el anochecer del 28 de enero de 1208. Siguen las crónicas diciendo que "los ángeles, con manos invisibles, hicieron hablar con ronco sonido todas las campanas de la ciudad que decían que había muerto el siervo fiel y prudente San Julián y Cuenca está de luto".
Años más tarde, esto sirve para que mis conocidos y allegados mañana no curren en honor a su patrón. Una servidora, que se atiene a los santos madrileños, se jode. Y mucho, no vayan a pensar.
Que lo disfruten.