Hoy, día 21 de febrero de 2010, puedo presumir de tener diez seguidores porque aunque aparecen once, yo también me sigo a mí misma y se me hace muy feo presumir de once delante de ustedes.
Francamente, ni siquiera me explico cómo hay diez. Últimamente estoy seca de ganas de ponerme a escribir por aquí, por allí, de ponerme al teléfono, de quitarme del teléfono. En fin, que esos diez que me siguen, vendrían a valer cada uno de ellos por diez porque hay que echarle valor para seguir los avatares últimos de Malaventuras que está, no diré que tristón, porque no es para tanto, pero sí sosito.
Así que a 21 de febrero de 2010, anuncio formalmente que cada uno de mis seguidores vale por diez, un potosí, una millonada.
También en este día puedo anunciar que los plastas de mis vecinos han decidido mudarse. En días como hoy, creo en Dios. Cómo estaré de contenta que incluso les he ofrecido mi ayuda para sacar los muebles cuanto antes. Me la han rechazado mirándome con desconfianza. No me extraña. Son plastas pero no tontos.
