EL COLLAR DE LA PALOMA




Obrad como si no me hubierais conocido nunca, que yo también obraré como si no me hubieseis conocido ni amado.


miércoles, 4 de febrero de 2009

Lentejas y colesterol

Tengo un puchero de lentejas en el fuego. De lentejas de las de verdad. Lentejas de abuela, vamos. De aquellas que se meten en remojo un día de antes. Lentejas con todo su ritual. A fuego lento. La lavadora, puesta. Una lavadora de madre. Bien puesta. Con todos sus aderezos. La televisión puesta. Con una serie sobre asesinados, huesos y detectives. Con mujeres listísimas que ven un hueso y medio ojo y adivinan en DNI del asesino y si estaba sexualmente estimulado en el momento del asesinato. A un tiempo, leo a Muñoz Molina en un fragmento donde habla del silencio y la vida en el campo. Mientras, decido escribir una entrada. De pronto, esto parece una casa de verdad, de las de toda la vida: lentejas de abuela en el fuego, lavadora de madre dando vueltas, la tele enchufada de telón de fondo, un libro abierto y dos esperando y el tunelito de Internet delante de mis narices. Confieso que tampoco me falta un café y un cigarro.
En el montón de libros que esperan a la cola, dos regalos de dos amigos: La elegancia del erizo de Muriel Barbery y El asombroso viaje de Pomponio Flato de Eduardo Mendoza. Mis dos amigos son un par de optimistas que no conviene perder de vista. Piensan que tendré tiempo de leer todo lo que me regalan antes de la próxima Navidad. Me quieren mucho, en el fondo y me tienen en alta estima.
Todo esto que os cuento, sucede después de las 22:00. Es decir, que cumplida la jornada laboral, me pongo a hacer lentejas, pongo lavadoras, veo la tele, leo, escribo en Internet y pienso que me falta tiempo para todo lo que quisiera hacer (una queja muy original, me digo, que apenas la he escuchado en los últimos tiempos).
Para rematar mi nivel de actividad neuronal, mañana tengo cita para una analítica completa y un ginecólogo. Pienso en mis lentejitas y me acuerdo de que mañana me sacan sangre. Me acuerdo del colesterol y de quien lo inventara. Pienso con mucha nostalgia que, tal vez, sean mis últimas lentejitas en mucho tiempo. Me pregunto cómo es posible que unas inocentes lentejas con un inocente chorizo pueden ser tan incompatibles con los criterios de mi doctora de cabecera (que, a todo esto, está como un cencerro, digámoslo todo)
Os comentaré el resultado en el próximo capítulo.

martes, 3 de febrero de 2009

Todo mi desprecio

Voy a hacer una excepción con esta entrada pero no puedo evitarlo.
Hoy escucho que la chica italiana en coma (imagino que no necesita presentación porque todos conoceis el caso) ha ingresado en un centro donde, al parecer, conseguirá terminar con su agonía. La chavala en cuestión que lleva así desde sus 21 años y tiene 38 años, me conmueve especialmente. No por nada y sí por todo. La veo en fotos de hace 17 años y me parece guapísima. La imagino 17 años en la cama, después de un accidente de tráfico y más me emociono. Tiene mi edad. Unos meses más que yo que acabo de cumplir los 37.
Me pongo a pensar en todo lo que he hecho, de bueno, de malo y de regular, desde mis 21. Andaba terminando mi carrera y haciendo unos cuantos planes infinitos. Había visitado ya Inglaterra, Portugal, Marruecos, Túnez, Italia y toda la España peninsular. Después vino Siria, Jordania, Líbano, Egipto. Seis años de expatriada entre Damasco y Alepo. Idas y venidas a la madre patria. Pasaron las eternas becas de estudiante, los primeros trabajos en el exterior, la vuelta definitiva a España, la búsqueda del primer trabajo tras el retorno. Un trabajo, otro y el actual. Después vinieron los viajes a granel: Alemania, Francia, Marruecos, Argelia, Mauritania, Cabo Verde, China, Mali, Palestina, Israel, Jordania, Siria, Turquía, Italia, Austria, Guinea Bissau, Chipre, Senegal, India, Hungría, Portugal, Sudáfrica, Túnez.
En mitad de todo eso, risas, llanto, emociones, amores, desamores, amistades, enemigos. En mitad de todo eso, matrimonio y divorcio. La salud y la enfermedad. En mitad de todo esto, llegaron los móviles, los ordenadores, Internet, mi primer coche. Mi primera sobrina, mi primer sobrino. La muerte de mi padre. El luto de mi familia. La pena de los míos.
En mitad de todo eso, lo vivimos todo juntos. Todos sabíamos de todos, todos nos alegrábamos por todos, todos nos entristecíamos por todos. Todos sabíamos lo que estábamos pensando.
Y, de pronto, resulta que esta otra criatura lleva todo ese tiempo en una cama y los suyos piden dejarla ir. Sencillamente porque lleva diecisiete años sin estar.
Observo, sin entender nada, la obstinación de quienes hasta hace nada no la conocían por detener la ambulancia que la lleva a su final. Los insultos al padre que sigue a la ambulacia donde está el cadáver vivo de su hija. A ese padre que lleva viendo diecisiete años a su hija, o lo que de ella queda, en una cama. A ese padre que tiene que aguantar que le llamen asesino.
A mi padre, a quien yo sólo tuve que ver tres días en una cama y sin ya ser él, yo le pedía que se fuera. Que se fuera lento, suave, listo, inteligente como siempre fue. A mi padre, porque le quería con el alma, le suplicaba que se dejara ir al tiempo que, por puro egoísmo, le decía que no se me fuera. A mi padre, que ya no me hablaba, ni me veía, le cantaba las canciones que le gustaba con la esperanza de que aún me escuchara. Nadie nunca, ni hasta ahora, me ha confirmado que sí me estuviera escuchando. A mi padre, a quien vi morir, le deseé siempre lo mejor. Y lo mejor es que se fuera cuando ya tenía que irse.
Y una, que de normal, no trae estos temas a este lugar, se escandaliza inevitablemente cuando ve a esas hordas enloquecidas, dando gritos a una ambulancia e insultando a un padre que conduce detrás de esa ambulancia, arrastrando un sufrimiento que de ninguna de las maneras puedo llegar a imaginar.
Recuerdo un viaje detrás de una ambulancia. Recuerdo ciento sesenta kilómetros conduciendo detrás de una UVI móvil, no hace todavía cuatro meses. Recuerdo que en esa ambulancia aún quedaba una suerte de esperanza mientras los ojos de mi padre me pudieran mirar y pudiera hablarme de alguna manera. Recuerdo que detrás de esa ambulancia pasé los peores momentos de mi vida. Recuerdo que no hubiera consentido ni a Dios ni a Cristo en ese momento que nadie me explicara mi dolor, ni mi sufrimiento, ni lo que yo le deseaba al bueno de mi progenitor. Recuerdo las prisas, los nervios, la tensión, la alegría de una esperanza inútil, la contundencia de lo que iba a suceder.
Recuerdo todo eso y no puedo evitar un asco profundo, desde lo más profundo de mis tripas, hacia quienes son capaces de pedir que se siga alargando el sufrimiento de una muchacha que se quedó en los 21 mientras los demás, ajenos a su existencia, seguimos viviendo como si nada. Un asco profundo a quienes le gritan ante el paso de la ambulancia que se despierte (como si su familia no llevara 17 años deseando que nunca se hubiera dormido). Un asco profundo, sin remedio. Un asco profundo a quienes llaman "mano asesina" a quienes le van a procurar el alivio a esa muchacha que sonríe de lejos en las fotos. Un asco profundo a quienes intentan evitar eso en nombre de un Dios que nunca han visto. Un asco profundo a quienes se atreven a juzgar al padre.
Y una pena inmensa porque aún se tenga que explicar lo mucho que los queríamos. Como si no fuera evidente.
Francamente, sólo les deseo que se pudran en ese infierno en el que creen. Que se tuesten lentamente y que se vayan cociendo en su propio caldo. No se merecen otra cosa. Eso y todo mi desprecio.

domingo, 1 de febrero de 2009

Vientos huracanados

Ya estoy en casa. Esta mañana me desperté en Rabat con vientos huracanados de componente oeste. Hice el trabajo y terminé mis faenas. Tuve tiempo de ver a las amistades. Todos los taxistas patrios y no patrios resultaron ser amables y considerados. El hotel estaba limpio. La cadena del váter funcionaba perfectamente. La ducha también. Había agua caliente. El personal del hotel era simpático. Los aviones salieron y volvieron con puntualidad. Las maletas no se perdieron. No me he caído al suelo, no me he roto nada, no tengo cagalera, ni gripe ni fiebre. Sólo he gastado veinte euros en cuatro días.
Además de todo esto, estoy de buen humor.
¿Se puede pedir más?.

miércoles, 28 de enero de 2009

La primera cana

Mañana duermo en Rabat (tengo a una de mis principales anfitrionas con una gripe+cagalera, todo hay que decirlo). El caso es que hoy, casi ya 29 de enero de 2009, hago cuentas y me doy cuenta que han pasado nada menos que diecisiete años desde que pusiera el pie por primera vez en esa ciudad. Corría el verano de 1992, agosto (para qué iba yo a irme a Marruecos en enero pudiendo pasar penurias en plena canícula). El objetivo era un curso de árabe en la Universidad de Rabat y mi edad era de diecinueve años (ahí es nada).Recuerdo mucho calor, una residencia universitaria, una habitación compartida con una compatriota y un curso que, para la oferta que había, no era de lo peor. Desde entonces, he visitado Rabat en unas cuantas ocasiones y Marruecos en unas cuantas más.
Rabat ha cambiado en algo. Una servidora, creo, ha cambiado más que Rabat. Lo mejor del cambio es que me esperan a mi llegada. En aquel momento, no sabía ni dónde iba ni qué me deparaba el destino. Si he de decir la verdad, prefiero la certeza de mañana a la inquietud de aquella época. Se ve que pasé hace tiempo la época de mochilera. Y todo eso a pesar de haber descubierto mi primera cana en la sien hace tan sólo una semana.
Nos vemos en breve.

San Julián el Tranquilo

Según algunas crónicas, San Julián falleció "arrobado y extasiado por la gracia de la Eucaristía" en el anochecer del 28 de enero de 1208. Siguen las crónicas diciendo que "los ángeles, con manos invisibles, hicieron hablar con ronco sonido todas las campanas de la ciudad que decían que había muerto el siervo fiel y prudente San Julián y Cuenca está de luto".
Años más tarde, esto sirve para que mis conocidos y allegados mañana no curren en honor a su patrón. Una servidora, que se atiene a los santos madrileños, se jode. Y mucho, no vayan a pensar.
Que lo disfruten.

martes, 27 de enero de 2009

De oca en oca

Después de un breve reposo espiritual, salgo el jueves para Casablanca y de allí a Rabat. En este breve paréntesis patrio, he tenido tiempo para hacerme con una de chopitos, una de mollejitas y alguna que otra lindeza de la tierra para reponer pilas y ánimos después de los suculentos "menuses" del avión (cualquier día de estos, le vomito a la azafata al abrir el menú o le corto la cabeza al piloto, una de dos). Que digo yo que si puedes conservar una tortilla churretosa o un filete de pollo dentro de un "catering", bien podrían llevar unos chopitos, un poco de mojama, algo de jamón ibérico. Pues no, se empeñan en darnos mierda a miles de metros de altura y sin salida posible del aparato.
Dicho esto, os cuento que no gané el Dakar pero me faltó muy poco. Os cuento también que después de terminadas las tareas encomendadas a mi persona y sin saber cómo, terminé en un velatorio en un barrio perdido de Dakar. El difunto era un caboverdiano y la parroquia de lo más variopinta. Música de Cesaria Evora en la puerta de la casa del difunto, una mesita con la foto del finado y una cruz, también dos velitas a cada lado y allí me dediqué a besuquear y ser besada por el padre del difunto (que tenía unos ciento setenta años en canal), a la viuda (joven, si la comparamos con el difunto), a las hermanas del finado y los hijos del mismo. El caso es que por simpatía/empatía y puntos frescos me eché allí unas lágrimas de cagarse la patilla abajo. Algunos me miraban admirando mi capacidad teatral para el momento. Otros admiraban mi gran relación con el difunto (a quien nunca conocí en vida y le conocí en muerte). El caso es que yo lloraba por lo mío pero se parecía tanto a lo suyo que no se notaba apenas la diferencia.
No me pregunteis por qué llegué allí. No tengo explicación para ese momento pero así sucedió.

sábado, 24 de enero de 2009

La iguana y el perro

Procuro escribir sin tildes y desde Dakar (perdonadme si soy lenta, breve y poco contundente con este teclado).Hace una temperatura ideal pero los senegaleses andan todos deprimidos porque declaran que no helaba de este modo desde hace tiempo ( os escribo con la ventana abierta de par en par).
Os vengo a contar que tuve que compartir asiento con un caballero que hizo viajar en la misma jaula a una iguana con un cachorrillo de perro de una raza sin registrar. Por ahora, no he logrado digerir que tipo de mente siniestra puede meter dos bichos tan distintos en un lugar tan reducido y someterlos a un viaje de tales horas y tantas horas de espera en salas de embarque. Algo que vendria a ser como si nos dejaran durante dos jornadas en el mismo camarote y sin salir, obligados a mirarnos de frente con algun politico que nos agrade (rellenad el nombre a vuestro gusto). Una mente siniestra, como digo.

martes, 20 de enero de 2009

En estado puro

Venía a contar muchas cosas pero lo voy a resumir en dos: salgo para Dakar mañana y hoy he tenido el placer de esquivar a un idiota en estado puro. Lo primero me provoca felicidad y lo segundo, ni os cuento. No por nada sino porque ya no quedan idiotas en estado puro. Idiotas profundos. Idiotas consumados. Y yo hoy he tenido un ejemplar en estado puro a mi lado. Pensareis que eso no provoca placer. Pero bien mirado, como os digo, es un placer infinito.
Os veo a la vuelta.

sábado, 17 de enero de 2009

Cocido madrileño


Antes de presentarme en la Puerta del Sol esta tarde, me han invitado a comer un cocido madrileño. Un cocido madrileño cocinado por una madrileña con ingredientes madrileños en el corazón mismo de Madrid. He dicho que sí para prevenir los fríos que después puedan sobrevenirme en la calle.


Diría que estoy feliz con la perspectiva de comerme hoy un cocido como Dios manda. Me parece un regalo divino envíado por esos dioses que tan esquivos se muestra últimamente con muchas de las personas que me rodean porque la cosa no está para bromas en este país.


Así que no vamos a dejar pasar la oportunidad. Daré parte.

viernes, 16 de enero de 2009

No cojas caramelos de nadie

Acabo de llegar a una conclusión: me he hecho viejísima. De pronto, me comporto como una madre. Pero no una madre cualquiera. Una madre de aquellas que te llaman cada ciertas horas para ver por dónde andas, de las que te rellenan la nevera, te dicen lo poco que comes y que comas fruta. De las que te dicen que duermas bien y te cuides.

Y eso lo descubro al despedirme de una amistad que está viajando a Kuwait en estos momentos. Me llama desde Barajas para despedirse. Hasta ahí todo normal. Si no fuera porque he estado a punto de interrogarle por la maleta, el pasaporte, el equipaje de mano y los líquidos. Hago un esfuerzo supremo porque entiendo que lo tiene todo listo. Y me callo.

Dos horas y pico más tarde, cuando calculo que habrá llegado a la escala en Londres, marco el número. Lo encuentro conectado y ahí sí, me cebo: mira bien que no pierdas nada en Londres, no cojas caramelitos de nadie, toma un café y un bollito antes de coger el otro avión, mira a ver si te dan almohada (y se me ha olvidado decirle que no se deje el calzado puesto y que camine por el avión hasta llegar a destino). Estas cosas no me pasaban hace años pero me da igual. A partir de ahora, preparo una tartera con croquetas de jamón para cada amigo que vaya a viajar. Que os vais de cualquier modo y sin ninguna previsión.

Hablando de todo un poco, yo saldré para Dakar el miércoles próximo porque este Dakar lo gano yo. Por ni no os habíais enterado.

Concentración Puerta del Sol: Allí estaremos






jueves, 15 de enero de 2009

Mi spam y yo

Recibo hoy un correo/spam interesante. Este lo recibo de manera regular cada tres meses desde hace dos años por lo que sospecho que el diagnóstico médico de la remitente debe estar equivocado. En todo caso, hoy he querido imaginar cómo podría responderle sin herir su sensibilidad. Así que os hago partícipes de mi momento creativo del día (entre paréntesis, aquello que le iría respondiendo).Si quereis añadir algo, estais a tiempo porque aún no le he dado a envíar.
Saludos cordiales a todos.
Mi estimado en el señor:
Te saludo en nombre de nuestro señor Jesús Cristo nuestro señor que soy señora XXX, yo me caso con Sr. XXX, para quien trabajó con la embajada XXX nueve años antes de que él murió en 12/01/2004.

(Mi estimada señora cansina, muy cansina: Le saludo en nombre de todos los pobres usuarios de correo electrónico y receptores de spam, en nombre de Bill Gates y de la Humanidad en su conjunto y desde Madrid, para más señas, lamentando profundamente, eso sí, el fallecimiento de su augusto esposo acaecido hace ahora cinco años. Que su señor Jesús Cristo, le tenga en la gloria).


Nos casaron por once años sin un niño. Él murió después de una breve enfermedad que duró por solamente cuatro días. Antes de su muerte éramos ambos otra vez nacido cristiano. Puesto que su muerte que decidía no casar otra vez o no conseguir a un niño fuera de mi hogar contra el cual la biblia está.

(Lamento profundamente que les casaran porque siempre es desagradable que se celebre un evento así sin la complicidad de los contrayentes. Que fuera por once años ya me parece una tragedia y la verdad, señora mía, puestos a aburrirse con un marido que no viene a cuento en la vida de una, casi mejor no haber parido hijos a este mundo. En cuanto a lo de su cristiano ser y entender, no termino de aclararme aunque me alegro de que no haya hecho usted locuras fuera de su hogar por la Biblia y por Rasputín, incluso).


Cuando mi tardío marido estaba vivo él depositó la suma de $ 2.500 dólares millón de dólares una de la empresa de seguridad principal aquí en XXX, África Occidental. Ahora, este dinero es todavía en la seguridad compnay. Recientemente, mi doctor me dijo que no voy a para durar durante próximos ocho meses debido al problema del cáncer.

(La verdad es que, como se dice en mi pueblo, les ha mirado a ustedes un tuerto: matrimonio forzoso, marido tardío, enfermedades breves y tremendas. ¿No ha pensado en emplear los millones de dólares en intentar que alguien le quite el mal de ojo?. También me alegra bastante que su marido hiciera el ingreso estando aún vivo. De no haber sido así, no quiero imaginar el susto del empleado de la principal empresa de seguridad de allí cuando hubiera visto aparecer al difunto con los milloncejos en un maletín).


El que me disturba es más mi enfermedad del movimiento. Sabiendo mi condición decidía donar este fondo a una organización de la caridad que utilizará este dinero la manera que voy a mandar adjunto.Deseo una organización que utilice este fondo para los orphanages, escuelas, iglesias, viudas, propagando la palabra del dios y se esfuerce que la casa del dios está mantenida. La biblia nos hizo para entender que “bendecida es la mano que da”.Tomé esta decisión porque no tengo ningún niño que herede este dinero y mis parientes del marido no son cristianos y no deseo los esfuerzos de mi marido de ser utilizado por la gente que no cree en dios.

(Francamente, no sé quién le daría mi correo electrónico pero he de decirle que mañana mismo me constituyo yo sola en una ONG que va a dar de comer a todas las viudas cristianas del mundo y si es por propagar la palabra de Dios y por mantener la casa recogida, ya me encargo yo misma. Eso sí, comprenderá usted que algo habré de dejarle también a mis sobrinos que, al fin y al cabo, son casi como si fueran mis hijos puesto que, en ausencia de un marido tardío y millonario como el suyo, no me ha dado tiempo a reproducirme. Así que quedamos como amigas, y damos parte al Vaticano y parte a mi cuenta bancaria. Si no es molestia).


No deseo una situación donde este dinero será utilizado en una manera diabólica. Esta es la razón por la cual estoy tomando esta decisión. No estoy asustado de muerte por lo tanto que sé adónde voy. Sé que voy a estar en el pecho del señor. El éxodo 14 CONTRA 14 dice que “el señor luchará mi caso y yo llevará a cabo mi paz”.
No necesito ninguna comunicación del teléfono en este respeto debido a mi salud por lo tanto la presencia de los parientes de mi marido alrededor de mí siempre. No quisiera que supieran sobre este desarrollo. Con el dios todas las cosas son posibles. Tan pronto como reciba tu contestación te daré el contacto del la empresa de seguridad principal aquí en XXX, África Occidental.

(En cuanto a lo que me comenta del éxodo, estamos muy de acuerdo. Por Satanás, no se preocupe, que no le vamos a decir nada de nada. Sus maneras diabólicas no podrán convencerme de lo contrario).


También te publicaré una letra que te pruebe el actual beneficiario de este fondo del ministerio federal de la justicia, XXXXX. Quisiera que tú y la iglesia rogaran siempre para mí porque el señor es mi pastor. Mi felicidad es que viví una vida de un cristiano digno.Quienquiera que desea servir al señor debe servirlo en verdad. Rogar por favor siempre todos con tu vida. Entrarme en contacto con en el email arriba, cualquier retrasa en tu contestación me dará el sitio en sourcing otra iglesia para este mismo propósito. Asegurarme por favor que actuarás por consiguiente como indiqué adjunto. El esperar recibir tu contestación pronto.
Seguir bendecido en el señor. El tuyo hermana en Cristo,

(No se preocupe, que ya hablo yo con el párroco. Además, como administrando bienes soy única, nos va a llegar para contratar unas cuantas plañideras para su funeral y unas cuantas misas rogando por su alma. No pasaremos el cepillo para sacarle más pasta a las feligresas y feligreses que acudan porque nos parece también una manera diábolica de sajar al personal. Como ya tenemos bastante con lo que me envíe, nos bastamos y sobramos con eso).


Hermana EJ.

(Vaya usted con Dios, hermana en Cristo, Amén. Una única pregunta para terminar: ¿Cómo es posible que este mismo correo le haya llegado a mi primo de Lepe?).

miércoles, 14 de enero de 2009

Curioso

Y ahora que sé que me observan desde Toscana, Dallas y así, me quedo muy cortada. No deja de ser curioso: si el otro día hablaba en la entrada de las teleplastias sobre conocidos o ex-conocidos que se quedan congelados en youtube o google, temo haberme convertido yo también en una teleplastia.
Y eso ya no me provoca tanta risa. Pero saldré de dudas en cuanto me vaya a dormir.
Qué cosas.

martes, 13 de enero de 2009

domingo, 11 de enero de 2009

La maleta

Y bien, amigos, hermanos, compañeros: me toca el ritual eterno de la maleta. En breves momentos, procedo a empaquetar cuatro trastos y a hacer cuerpo para irme a mi otra casa. Aunque después de veinte días, instalada en la casa familiar como si de un oso hormiguero se tratara, ya dudo de mi identidad.
Han sido las Navidades más infames de mi vida pero, no nos vamos a engañar, el cuerpo y la mente han descansado como se merecían. Prueba de ello es que hoy he dormido casi diez horas como un bebé y que las antiguas migrañas desaparecieron. O sea, que hemos pasado del agotamiento absoluto a la normalidad de antaño.
Eso también lo noto en que vuelvo a trabajar con ganas. Sobre todo, y ante la noticia de que tres conocidos se quedaron en esta semana en paro (como regalo de Reyes de sus empresas), me hace irme aún con más ganas al puesto que tengo allí. Como sigamos así, está claro que tener un puesto de trabajo será un artículo de lujo.Confieso, pues, que hoy me siento inmensamente afortunada de decir que me voy a trabajar. Hice intentos, pocos, en Navidad para que esto no sucediera. Pero mi número de lotería del 22 y el del Niño no fue el correcto. Donde ponía un dos, era un cinco. Donde decía ocho, era un tres. Donde tenía que poner seis, ponía cero. Cero patatero.
Con la confianza puesta en lo que me depara el destino en 2009 (soy una insensata por confíar en el destino, pero quedaba chula la frase), me voy a recoger los trastos de matar.
Y que Dios reparta suerte.

sábado, 10 de enero de 2009

Placeres

En breve, muy breve, tendré que dejar una de las cosas que más placer me provocan: pasar la noche despierta, leyendo, escribiendo cosas, mirando rarezas de los submundos de Internet, echando un cigarrito y pensando en historias variopintas. Siempre he envidiado a la gente que trabaja de noche y duerme de día. Ahora que ya toca volver al curro (el lunes, para más señas), maldigo de nuevo mi horario laboral diurno que me obliga a irme a la cama casi cuando los Lunis me lo dicen.
Por ahora, sigo disfrutando en esta noche de uno de los placeres que más disfruto en vacaciones. Silencio, nocturnidad, alevosía y algún que otro amanecer.


viernes, 9 de enero de 2009

Alta traición

El cuarto coche por la izquierda es el mío. Mi pobre coche está pasando la noche de frío siberiano en solitario y en la calle. Tiene de bueno que será complicado que me lo roben debajo de ese montón de nieve. Pero no dejo de tener remordimientos de conciencia.

Así que os traigo aquí esta fotografía, recién salida del horno. Como prueba de mi gravísima traición a uno de los aparatos que más servicios me ha prestado y presta.

Me siento mal. ¿Será normal esto, doctor?.

jueves, 8 de enero de 2009

Modelo de C.V.


Pues eso que mi primo busca trabajo. Si sabeis de algo, os ruego os pongais en contacto conmigo. Es buen chaval.


martes, 6 de enero de 2009

Regalo de Reyes


Victoria!¡Saraca,Victoria!Pianté de la noria:¡Se fue mi mujer!Si me parece mentiradespués de seis años volver a vivir...Volver a ver mis amigos,vivir con mama otra vez.¡Victoria!¡Cantemos victoria!Yo estoy en la gloria:¡Se fue mi mujer!¡Me saltaron los tapones,cuando tuve esta mañana la alegría de no verla más!Y es que al ver que no la tengo,corro, salto, voy y vengo,desatentao...¡Gracias a Diosque me salvé de andar toda la vida atao llevando el bacalao de la Emulsión de Scott..!Si no nace el marinero que me tira la pilota para hacerme resollar....yo ya estaba condenao a morir ensartenao,como el último infeliz.¡Victoria!¡Saraca, victoria!Pianté de la noria:¡Se fue mi mujer!Me da tristeza el panete,chicato inocente que se la llevó...¡Cuando desate el paquete y manye que se ensartó!¡Victoria!¡Cantemos victoria!Yo estoy en la gloria:¡Se fue mi mujer!

A veces sucede que después de las Navidades o del verano, la gente se separa, se divorcia, se pelea y se acuerdan de sus respectivas generaciones. Eso, los más afortunados. Otros siguen pagando conjuntamente la hipoteca hasta que la muerte los separe.

Como la estadística confirma esto que digo y, por si acaso, os dejo un buen regalo de Reyes. Se trata de un tango que escuché por primera vez hará unos veinte años. Me reí mucho entonces, lo canté en distintas ocasiones y ahora se me ocurre traerlo aquí.

Para que luego digan que el tango es triste.

lunes, 5 de enero de 2009

Platillos de mi cosecha



Pues hoy he deleitado a las amistades con algunos de mis platillos morunos preferidos. A saber, hummus, tabuleh y mutabal. Creo, si no me han engañado, que ha sido un éxito pero viendo que no quedaron muchas sobras, puedo creer que así ha sido.
Cada vez que me pongo manos a la obra y me crezco en el castigo, creo más firmemente que mi gran vocación frustrada es la de haber sido una cocinera en condiciones y ya no digamos tener un restaurante en condiciones. O una posada. O ser Aldonza Lorenzo. O algo que ahora no se me viene a ocurrir.
La cosa está en que hay dos cosas que me relajan y entretienen sobremanera: una es conducir (esto lo descubrí tarde pero le cogí mucha afición) y otra cocinar platillos para las amistades. Luego hay otras cuantas más. Pero hoy sólo puedo traer testimonio gráfico de esta cena. Para demostrar que allí estuvimos.

domingo, 4 de enero de 2009

Teleplastias

No deja de ser curioso. Internet me devuelve con cierta frecuencia imágenes, sonidos, risas de alguien a quien conocí muy bien y con quien no tengo hoy día ninguna relación ni en el espacio ni en el tiempo. Digo que no deja de ser curioso porque no tuve, en su momento, casi ninguna imagen fija de esa persona, menos aún en movimiento ni hablando.

Ahora accedo con facilidad a toda una galería de ecos de alguien que se ha convertido en mi retina en un personaje que te aparece por google o por youtube. Como me puede aparecer el ratón Mickey o Pocoyo (vereis que sigo en la línea de la entrada anterior).Sobre todo su imagen y su voz me deja la misma sensación de personaje irreal, graciosillo a ratos pero, sobre todo, imaginario.


Y todo eso, lo confieso, me inquieta. Tanto como las caras de Bélmez, creo. Como una mala teleplastia para entendernos (a no confudir con una vulgar paraeidolia, amigos y si no, lean lo que dice la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas al respecto de teleplastias y paraeidolias). Y la voz, señores míos, resulta tan inquietante como las psicofonías del Palacio de Linares. Pongamos por caso. Mucho nitrato de plata, mucho aceite y algo de agua. A lo que parece.

viernes, 2 de enero de 2009

Alicia cruza el espejo

Aquí donde me ven, vengo de llevar a mis sobrinos para que vieran Alicia cruza el espejo. Con un par (de narices). El caso es que no nos hemos puesto muy de acuerdo en qué personaje nos gustaba más. A mi sobrina (cinco años) le gustaba Alicia (of course). A mi sobrino (casi tres años) una araña grande y roja con patas larguísimas y capaz de sorber el seso a cualquiera. Y a mí, un caracol en patinete, vestido de Agatha Ruiz de la Prada. A la progenitora de mis sobrinos, le gustaban los relojes. En fin, que había para todos.
Pero si traigo aquí esta noticia (notición, más bien) es para que veais que también tengo un lado tierno, casi maternal, que tira para atrás y quita el sueño. Para que veais que comienzo 2009 con muchísima actividad neuronal. Aunque eso no venga a querer decir que me voy a hacer la buenecita el resto del año. Ni mucho menos.

jueves, 1 de enero de 2009

Uvas y lágrimas

Se puede decir que ayer me comí las uvas. Con cada una, se me cayó un lagrimón que, si me descuido, era más grande que la uva que me estaba comiendo. Se me suelen caer lagrimones gordos, rotundos, de esos que van rodando y te alcanzan el cuello y el canalillo (con perdón). Soy de llanto nada fácil pero cuando se ha de llorar, soy de llanto rotundo. Lágrima gruesa.
Así que doce uvas y unos cuantos lagrimones gordos, hermosos y rotundos es lo que tuve anoche al empezar el año.Difícil pensar que hubiera podido ser de otro modo. Aún se le extraña tanto que no pudo ser de otro modo.
Y con eso, comenzamos 2009. Tiene de bueno que nos hemos cargado el 2008 que será para mí siempre un año de muy triste recuerdo. De entrada, y a menos que sucediera una hecatombe, sé que, con poco, el 2009 será infinitamente mejor que el 2008. No es que me consuele la idea pero sí me pone en mi sitio en cuanto a las peticiones que le hago al 2009.
Besos a todos.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Tres veces te engañé

No sé cómo lo he hecho pero me he cargado de un plumazo una entrada donde hablaba yo de lo bueno que es escuchar a Paquita la del Barrio en un fin de año. Como ni me acuerdo de lo que ponía, ni guardo copia que dé fe de lo que escribo, lo único que puedo hacer para arreglar el desastre es traer a la pantalla a la mismísima Paquita y las tres veces te engañé. Eso sí, buscad Rata de dos patas. Tiene más gracia aún.

Tres cosas hay en la vida

Después de recomendar a Paquita la del Barrio, me atrevo a traer aquí esta joya histórica. Todo tiene una explicación y su lógica. No viene a cuento explicarla (tal vez en otro momento) pero esta es la canción que más me apetecía poner aquí para terminar el año.

Pasad buena noche.

martes, 30 de diciembre de 2008

Papá Noel y la salud laboral



Pues ayer tuve a bien tomar esta fotografía. Entre esos faldones rojos que cuelgan del balcón, se intuye un Papá Noel enano trepando por el balcón (que digo yo que si el pobre ya ha venido le deberían ir sustituyendo por los camellos y no tenerle ahorcado el resto de la Navidad y colgado de un balcón). El pobre Papá Noel, además de llevar un gorro mugriento con recuerdos de las navidades de los tres o cuatro últimos años (se ve que no le dan atuendo nuevo para cada jornada ni casco), se debate entre la vida y la muerte y entre unos cables gordísimos que, como vereis, salen de un local contiguo donde supuestamente andan haciendo obras. O no. El caso es que el cable negro y homicida sale del local, cuelga por las paredes, trepa hasta el balcón y allí se le cruza en las mismísimas barbas al Papá Noel.
Para que luego nos extrañemos de las estadísticas. Ni al pobre Papá Noel se le respetan las canas.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Regalos que me envían



(...)Abrir nuestras ventanas; sentir el aire nuevo; pasar por un camino que huele a madreselvas; beber con un amigo; charlar o bien callarse; sentir que el sentimiento de los otros es nuestro; mirarse en unos ojos que nos miran sin mancha, ¿no es esto ser feliz pese a la muerte? Vencido y traicionado, ver casi con cinismo que no pueden quitarme nada más y que aún vivo, ¿no es la felicidad que no se vende?
"Momentos felices" (Gabriel Celaya)

viernes, 26 de diciembre de 2008

Primer asalto

Pues superado el primer asalto de esta Navidad, me dispongo a ir pasando por el resto como Jesucristo, camino del Calvario. Aún quedan varias estaciones. La de los Inocentes no me impresiona que ya nos llevamos la inocentada del siglo con creces. La Nochevieja se perfila en el horizonte. Sólo lamento lo de las uvas que es la única cosa del fin del año que siempre me ha provocado ternura, risa, nervios y prisas. El primer día del 2009. La llegada de Sus Majestades (este año le he dicho a mis sobrinos que no conozco de nada al señor este que llaman Papá Noel y que a mí me llaman por teléfono Sus Majestades de Oriente, así que hay que esperar a que lleguen los camellos). Creo que nunca antes había sentido tantas ganas de terminar unas vacaciones por más que me acuerdo de mi estado anterior y sé que necesitaba estos días sin hacer nada.
Dicho esto, también he de añadir que no me he hecho propósito alguno para el 2009. Que no me recrimino por nada en el 2008. Que considero que bastante esfuerzo se ha hecho con sobrevivir a la hecatombe y no perdernos en el intento. Que bastante es aprender a vivir sin verle.
Si acaso y mi único propósito para el 2009 es evitar tratarme con cobardes y mezquinos porque si de algo sirvió el 2008 fue para, definitivamente, eliminar a algunos de ellos de mi camino. Así que, identificados los cobardes y mezquinos, se respira mucho mejor. Para ellos, mi mejor recuerdo en este fin de año. Tanto me enseñaron de su cobardía que no puedo por menos que dedicarles un recuerdo. Eso sí, deseándoles que se sigan pudriendo en su soberbia y su cobardía. Que se pudran por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

La Nochebuena se viene, la Nochebuena se va...

Veinticuatro de diciembre, nada menos. Y esta noche es Nochebuena. Como se dijo, no tengo nada que celebrar en esta noche pero no deja de ser Nochebuena ni nada se para por nada. Donde hace trescientos sesenta y cinco días, cenamos tres, cenaremos solo dos. Nos prepararemos algo más especial que cualquier otra noche, nos miraremos como idiotas, no se oirán villancicos, no habrá risas, no habrá prisas para preparar la mesa antes de que hable S.M.El Rey. No tendremos al Monarca de fondo mientras se preparan las pitanzas. No habrá comentarios al mensaje, no habrá copas después de la cena. Estaremos dos y tendremos poco que decirnos en esta Nochebuena.
Casi veinticuatro horas antes de que todo esto suceda, ya tengo el estómago en la boca y los pelos como escarpias. No en vano será la primera Nochebuena de mi vida en que ni estaré ni hablaré de alguna manera con mi padre. Por más que no he dejado de hablarle desde hace dos meses y pico.
Como dijo el otro, que pase de mí este cáliz.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Chapando

Pues eso. Que volviendo del viaje astral, he chapado el chiringuito y me voy de vacaciones. Por si hay preguntas, estaré volviendo como el turrón a casa y no volveré a la realidad hasta el once de enero. Si hay preguntas sobre esto último, las puedo resolver por teléfono o así.
Os deseo que lo paseis bien en estos días y lo de siempre: Feliz Año Nuevo 2009. No os molesteis si no contesto ni envío mensajes de móvil con este fin. No tengo nada que celebrar en esta Navidad.
Besos a todos.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Señor, ten piedad...Cristo, ten piedad

Por tu inmensa gloria, te alabamos, te bendecimos y gloria a Dios en las alturas, hermanos. Queda poco para terminar mi viaje astral. Tan poco queda que no me lo creo. Queda tan poco que sólo me queda día y medio para estar de vacaciones.
Y eso, hermanos, merece mucho grito y mucha alharaca.
Seguid rezando por mí, por mi alma perdida y por mi hallux valgus.
Pienso en vosotros y aún recuerdo que tenía un blog. Por eso vine por aquí.
Cuidense.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Como a los toreros

Como a los toreros, deseadme suerte. De aquí a que nos veamos, una habrá atravesado montañas, valles, ríos, llanuras, desiertos, cordilleras. Por decirlo de alguna manera.
De aquí a que nos veamos, seré más mayor, más sabia, más paciente, más de todo.
Deseadme suerte y no me quiteis de vuestros pensamientos. Algún día habré de devolver a cada uno de vosotros el favor.
Besos a todos.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Al pie del torreón

Me voy a dar una vuelta por los madriles, a ver si ceno por ahí. Me han dicho que ahí fuera, donde viven otros humanos, hace un frío espantoso y que puede nevar en cotas inferiores a los quinientos metros. No sé a qué altura está mi casa madrileña (un tercer piso, eso sí y sin ascensor). Pero me voy a pertrechar para dar una vuelta con todo mi equipo de esquiadora en tierra. Vista desde fuera, pareciera que me he pasado la vida en Baqueira. Bien mirado, se da uno cuenta de que no tengo ni puta idea de cómo colocarme y qué posición es la correcta para escoñarse con decencia en una montaña.
Pues sí, vienen a buscarme en un rato, a la puerta de casa. No echaré las trenzas como las antiguas porque caerían al patio de luces. Y es que, mi gran frustración es no vivir en un castillo, tener unas trenzas largas y un galán apuesto recitando poesías absurdas al pie del torreón. Me equivoqué de siglo, eso seguro.Así que en lugar de trenzas, me voy a hacer un moño y me voy a poner un pasamontañas. Más que nada para que no me siga la prensa.
Volveré por aquí mañana antes de irme a mi viaje astral.
Un beso.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Cruel crisis, cruel Navidad...



Hoy recibo un correo donde se me invita a una mariscada anti-crisis con su langostita y todo. Una, que lo único que considera de la Navidad son las comilonas ricas y la extra, empieza a salivar pensando que, a pesar de todo, Dios aprieta pero no ahoga. Que me veía yo ya merendándome la langosta. Viendo la fotografía, no hace falta que os explique más.


Estoy de receso, descansando y en casa. A partir del lunes y hasta el próximo sábado es más que posible que no venga por aquí y que no conteste mucho el teléfono. Puede sonar a despedida, a cabreo o a lo que sea. Pero no, la cosa es que voy a hacer un viaje espacial que me llevará su tiempo. Algo de turismo rural pero en las nubes. No será gran cosa y no me piden ni visado ni pasaporte. Pero no sé si tendré cobertura.


Besiños.

Ocho días

Puede que comience a resultar algo obsesivo pero me quedan ocho días para estar de vacaciones. La imagen del preso contando palitos se me ajusta perfectamente. Creo que todo tiene una explicación y es que tengo más ganas que nunca de quedarme a solas, de no ver a mucha gente, de no escuchar el teléfono. No es tanto el cansancio, que también, sino que tengo mono de soledad y para curarse de eso no hay más remedio que quedarse a solas. Todo se andará.
Mientras tanto y hoy que le he dedicado un rato a ver la televisión (no me pregunteis por qué), he descubierto que la Navidad nos hace un poco más humanos, que la Navidad hace humano todo lo que toca, que esta Navidad será un "escándalo" porque así lo quiere Rafael y encima, me he empapado de la programación de la 1 para los festejos.No contentos con eso está Leire Pajín en la Primera y Soraya Saenz de Santamaría en la Sexta.
Algo pasa esta noche y las fuerzas del mal se han puesto de acuerdo. Sólo me entran ganas de decir aquello de "Hola, soy Edu, Feliz Navidad". O puestos a hacer poesía, aquello otro que decía María Isabel: "Antes muerta que sensilla, ay qué sensilla, ay qué sensilla"...
Os quiero, por si se dudaba.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Un lustro

Mi sobrina preferida cumple hoy cinco añazos que se pasaron en un suspiro. Decir que está preciosa y es listísima viniendo de su tía y madrina es no decir mucho porque vais a pensar que tiene enchufe conmigo. Pero, sintiéndolo mucho, está preciosa, es listísima y es la mejor sobrina que tengo. Con diferencia.Así que, desde aquí, habré de envíarle un beso grande y un achuchón de aquellos que tanto me gusta darle.

Entre otras cosas, le debo a la sobrina en estos cinco años muchos buenos momentos y muchas ternuras. Así que como ya le debo mucho, qué menos que dedicarle una entradita en el blog de su "tita".

Eso sí. He de decir que el día de mi cumpleaños, intenté colarle que su tía cumplía quince añitos. No coló. Me miró de arriba a abajo como quien mira a una loca y se quedó calladita y prudente. Pensando, imagino, que su tía había perdido el seso.

El caso es que lo de su tía quinceañera no coló. No sé por qué pero no coló.

Cosas de la infancia que no perdonan ni una.

martes, 9 de diciembre de 2008

Sexo móvil

Mientras sigo el ritual de escuchar al Buenafuente a estas horas de la noche, voy contando los días que me quedan para irme de vacaciones. Me han salido once días en mis cuentas y de esos once, dos días son festivos. Si las cuentas no me salen mal, el día veinte, a media tarde, me puedo considerar de vacaciones. Mal síntoma este de estar haciendo cuentas cuando acabo de volver del puente. Pero no he podido evitarlo.
El viaje de vuelta, para quien quiera saberlo, ha sido espantoso. No por los atascos sino porque he decidido hacerlo en autobus y no en coche, como es habitual. En dos horas y pico, he tenido que soportar dieciocho conversaciones por teléfono móvil. Con todo lujo de detalles: una pelea de novios, una pelea de madre e hija, dos o tres de trabajo, uno ajustándole las cuentas a un amigo, otra poniendo a parir a una amiga y así hasta el infinito.
No hace mucho leí que en un pueblo de Austria se ha prohibido el uso de móviles en el transporte público de la localidad. Me pregunto para cuándo llegaremos a ese grado de civilización en este país.
Lo dicho. Me queda menos para las vacaciones y menos, mucho menos, para sodomizar a alguien con su propio móvil. ¿Será delito?.
(El título de esta entrada, con toda seguridad, me traerá público selecto que aún no me conoce. Como si lo viera)

lunes, 8 de diciembre de 2008

Levantemos el corazón


Lo primero que he escuchado al despertarme hoy (a las diez y media de la mañana, todo hay que decirlo) es eso: Levantemos el corazón. Otros contestaban: Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Mi primer impulso ha sido pensar en que había pasado a mejor vida y que me iban a hacer pagar todos los pecados que no he purgado en la Tierra. Cuando he logrado orientarme, me he dado cuenta de que se trataba del televisor de un vecino, a todo volumen. Caigo en que es lunes y pienso que, a lo mejor, mi vecino es tan aficionado a la Santa Misa que se graba la de los domingos y se las escucha en lunes. Pero no, caigo en la verdad. La está escuchando en directo y con el corazón levantado hacia el Señor y con un organillo de fondo que nada tiene que envidiarle al organillo del gitano y la cabra o al organillo del mejor video-clip árabe que se precie (tipo señor del Golfo, subido en una piedra con la chilaba, pegando alaridos al viento y diciendo amada mía, dónde estás, que no te veo...).

De pronto, me da por pensar en la cantidad de frasecitas de las santas misas que una aprendió de jovencita y que nunca supo qué querían decir. Esta es una: levantemos el corazón. Por no hablar de Jerusalén está creada, como ciudad bien (y aquí me perdía)....allí suben las tribus, las tribus de Israel.

Aún más me fascinaba escuchar el rosario y las letanías en latín. Mi abuela Alejandra (q.e.p.d) se lo sabía de memoria. Y daba mucha cosa escuchar a veinte mujeres enlutadas en la cancela de una casa, desgranando la letanía y los nombres de la Santísima Virgen.

En fin, que años más tarde sigo sin saber qué será eso de levantemos el corazón, lo tenemos levantado hacia el Señor.

Misterios sin descifrar.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Made in China

En mi afán por no hacer nada productivo en estos días, me meto en una tienda de todo a un euro, o dos, o tres. Rebusco y cotilleo todos los estantes, la lencería fina con plumajes y lentejuelas, alfombrillas de baño y accesorios del hogar.
Me detengo mirando las cacerolas y entre todos los cacharritos de la cocina, encuentro un cazo de madera a 1.75 euros que cubre de sobra las expectativas que tengo hoy de gastos inútiles. Es un cazo perfectamente inútil, de una madera perfectamente falsa y que, como mucho, me puede servir para el gazpacho en un alarde de optimismo.
Al ver la etiqueta, no he dudado en que el cazo de madera habría de ser para mí.

Dice así:

Importado por Qian Hong, S.L.
Talavela de Reina (Toledo).
Fabricado en China.

Pues eso. Que desde que los chinos llegaron, Talavela no es Talavela ni Calahorra, Guasintón. Alguien debería decirle algo al pobre Qian Hong. Digo yo.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Puente


De puente, a lo que parece. Tres diítas para celebrar la Constitución, las vírgenes que haya que celebrar y todo eso. Lo importante, tres días sin hacer nada o casi nada.Casi nada porque mañana me he comprometido a preparar un couscous a la familia. Lo debía desde hace tiempo y tengo ya ahí los ingredientes listos y las ollas esperándome.


Mañana madrugaré para cocinar con tranquilidad. Un lujo asiático.


Os contaré si mañana triunfo y salgo por la puerta grande. Pepe no me lo perdonará nunca.

martes, 2 de diciembre de 2008

La empresa te desea que pases un buen día

Pues sí. Acabo de fichar y me sale un papelito donde me dicen que la empresa me desea que pase un buen día. También he recibido unos tantos correos de miles de suscripciones que tengo hechas y me desean lo mismo. Lo mismo ha hecho mi cajero.
Ahora bien. También os digo que ninguna máquina del mundo ha sido más rápida y eficaz que mi progenitora. Que me ha llamado a las ocho de la mañana para recordarme:
a) que es mi madre.
b) que me parió entre dolores hace treinta y siete años.
c) que me tengo que ir a currar.
d) que anoche a las doce no estaba en casa para felicitarme convenientemente.
Pues eso. Que una servidora cumple hoy treinta y siete años de edad. Eso es unos tantos años en cada pata. Y ni una cana (todo hay que decirlo).
Se admiten parabienes, felicitaciones escritas e ingresos en mi cuenta bancaria.
Besos a todos.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Las primeras nieves

Pues sí, os iba a contar que estoy incomunicada en una casa rural pero no es del todo cierto. Estuve anoche viendo caer las primeras nieves del invierno pero no estoy del todo incomunicada. Hace un frío de pelotas (con perdón) y los tejaditos están blancos. Pero esto no ha cuajado como debería y aún no podemos hacer muñecos obesos, con cara de idiotas y nariz de zanahoria. Todo llegará.
Mientras tanto, sí os digo que me enfrento a diciembre con el alma encogida y el culo apretado. De entrada, cumplo treinta y siete en un abrir y cerrar de ojos (ya daré parte en su debido momento para que me dejeis las felicitaciones y parabienes pertinentes). Después tengo veinte días de trabajo que no se los deseo ni a mi peor enemigo, después la Nochebuena de los cojones (con perdón), la Nochevieja de los huevos (con más perdón), los Reyes y sus séquitos y así. O sea, que estoy ya con los pelos como escarpias tan sólo de pensarlo.
Lo único bueno de lo que viene es que voy a cobrar la extra. Bien mirado, es lo único bueno que le veo a este bonito mes de diciembre. Eso y que cogeré unas vacaciones que no se las va a saltar un gitano.
Saludos cordiales.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Los calcetinillos de la Espe

Que dice la Espe que no le ha dado tiempo a pasar por casa y se me presenta con los calcetinillos en la rueda de prensa, arreglá pero informal.
Francamente, y nunca me ha tocado un tiroteo, cuando yo regreso de viaje, de un viaje de ese calibre, lo más decente es irse a casa a ducharse y a refrescarse la entrepierna.
Así que si la Espe ha pensado que le daba más realismo al asunto yendo de aquella guisa, creo que se equivoca. Cualquier ciudadano se hubiera ido a dormir, a ducharse y luego hubiera hecho las declaraciones que hubiera tenido que hacer. Pero no. SuperEspe se planta con los calcetinillos, nos dice que no ha pasado por casa y luego ya se marca el rollo. En fin, que si quería demostrar valentía y arrojo, también podía haber dejado salir antes a su séquito. Pero es que así, Espe, hija mía, no resulta ni creíble. Y encima tiene un punto patético que te revuelve las tripas.
(Quería evitar lo de los calcetinillos de la Espe porque no es tema de mi agrado pero inexplicablemente, se me ha quedado la imagen grabada en la retina y estoy en un sinvivir).

jueves, 27 de noviembre de 2008

Sotillo de la Adrada

Cuenta la web oficial de Sotillo de la Adrada que "aunque en la Crónica de la población de Ávila se alude a una batalla de Sotillo en la que los caballeros de Ávila, en su afán por expandirse hacia el sur, consiguen una gran victoria sobre los musulmanes, por no estar descrito el campo de batalla con precisión no nos atrevemos a asegurar que se trate de este lugar. Lo que sí afirmamos es que sus habitantes tienen una larga tradición ganadera; basta recordar que se documenta la aldea en fecha temprana, en 1182, época en que Raimundo de Borgoña comienza la repoblación de la provincia de Ávila. Unida su historia a la de los habitantes del antiguo Estado de La Adrada, se sabe que ya existía como aldea en el año 1661, con sus propios alcaldes y regidores; por la proximidad con la villa de La Adrada, no llegó Sotillo a tener Concejo propio hasta 1571.
Como aportaba a la villa señorial cuantiosos beneficios, no consiguió la autonomía municipal hasta el 7 de febrero de 1642, amojonándosele en aquella fecha un término que alcanzaba los 43 kilómetros cuadrados.
La suavidad de las lomas y el campo despejado por las roturas a que hace referencia su nombre –soto significa campo despejado– conoció en seguida un rápido auge demográfico, ya que el suelo sin componentes arbustivos, la abundancia de llanuras y las onduladas lomas permitían actividades agrícolas de gran interés para el abastecimiento de la meseta norte.
Sus producciones favorecieron un rápido crecimiento demográfico, por lo que no tardaría Sotillo en superar el número de habitantes de la villa matriz".
¿Que por qué pongo esto? Porque alguien ha entrado desde Sotillo de la Adrada a mi blog. Y, oye, en verdad, en verdad os digo, que no tenía ni idea de dónde andaba Sotillo. La curiosidad mató al gato y pensé que se merecía una entrada. Por la suavidad de sus lomas y su campo despejado.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Artículo del escritor español Arturo Pérez-Reverte, publicado en ‘El Semanal’ el 15 de noviembre de 1998

LOS AMOS DEL MUNDO.Arturo Pérez-Reverte.


Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se loscruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, enla agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el desus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van amandar al paro en nombre de un tres punto siete, o de un índice deprobabilidad del cero coma cero cuatro.Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de unaferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron unmáster en Tokio -o al revés-, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o ala de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capitalmanagement, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilateralesde inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta elpartido del domingo.Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas quecirculan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van aatropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará a usted elconsuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles loshuevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas,tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tanexpertos que siempre terminan por hacerlo suyo; porque siempre ganan ellos,cuando ganan, y nunca pierden ellos, cuando pierden.No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinacionesfastuosas de economía financiera que nada tiene que ver con la economíaproductiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y conhumo, y los poderosos de la tierra pierden el culo por darles coba ysubirse al carro.Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder; el riesgo es mínimo.Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio,grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces elpresidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión debancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcioeuroasiático y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría enla aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar esepelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en lasegunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos porciento no se encuentran todos los días.Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real,con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, ypalmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometensus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía susfallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: altoriesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Yesos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en laeconomía mundial, muestran su lado negro. Y entonces -¡oh, prodigio!-mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban elcotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que laspérdidas, no.Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esospijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran alMonopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores soncolectivos y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas deemergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichisde la Bernarda.Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, lapagan con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con sus puestos detrabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y losmillones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantancada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externade países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros deespeculadores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amosde la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismoeconómico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

Pecado mortal

Sí, hermanos, ayer pequé. No sólo de pensamiento, sino también de obra y corazón. Eso sucedió entre mi paso por el Ateneo y mi llegada al Corral de la Morería. En ese fragmento de tiempo, no más de dos horas y antes de una cena copiosa (y gratuita, todo hay que decirlo), cometí un pecado mortal, reservado sólo a unos cuantos privilegiados en este mundo.
Y es que después de haber descubierto hace tiempo una tienda de joyas curiosas y preciosas, más de dos años de su descubrimiento y de pasar por su escaparate con carita de lástima (a ver si la dueña se apiadaba de mí y me regalaba algo), entré por primera vez en la tienda como quien entra en un santuario.
Aún así, y a mi favor, declararé que compré una joya que ni siquiera será para mí. Pero la botella se ha descorchado y no descarto, mucho antes de dejar pasar otros dos años, volver allí, sin cara de pena y comprar algo que sea para mí. Tal vez cometa un exceso de verdad antes de acabar el año.
Rezad por mí.

martes, 25 de noviembre de 2008

Día curioso

Después del vomitajo que solté ayer (por algún sitio tiene una que desfogar y en ausencia de marido siempre viene bien el blog para soltar un vomitajo), os comento que vengo del Corral de la Morería. Dos de la mañana. Y alguien se preguntará que qué he hecho allí. Y yo me pregunto que eso quisiera saber yo. Porque momentos antes, yo estaba en el Ateneo, en la presentación y puesta de largo del libro de una amiga. Pero es que momentos antes, yo estaba trabajando tranquilamente. Y momentos antes, comiendo con una colega del Kurdistán iraquí. Y un rato antes, charlando con otros colegas. Y un momento antes, yo andaba desayunando. Y un poco antes de eso, estaba en la ducha. Y momentos antes, escribiendo el vomitajo de ayer.
Pues eso, que hay días que empiezan en una ducha, con cierta normalidad, y terminan en el Corral de la Morería.
Sólo espero que pronto pase de mí este cáliz y, sobre todo, espero que no llegue un día en que comience mi mañana en el Corral de la Morería para acabarlo en la ducha. El orden de los factores, sí altera el producto. Digan lo que digan.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Que cómo estoy...

Debería estar evitando escribir esta entrada pero a la pregunta de muchos de ustedes, por otros canales, se me antoja que no está de más hacerlo. La pregunta es que cómo estoy. La respuesta es que estoy hecha una mierda. Es una respuesta sencilla, concisa, clara, poco fina pero es la realidad. La única realidad que me ocupa desde que murió mi padre. Estoy hecha una mierda porque me cuesta aún creerme que no está. Aún parece una broma pesada que ha de pasar en algún momento. Aún parece que puede aparecer por algún rincón a echarme alguna bronca de las suyas. Aún parece mentira que esto vaya a ser para siempre y hasta el fin de mis días. Si vivo hasta los cien, como tengo previsto hacer, pasaré setenta años acordándome de él.

No me hago a ello y no sé si quiero hacerme. Mi cerebro no quiere. Mi corazón, tampoco. En el aeropuerto de Marsella, llegué a tener un regalo en las manos para él cuando ya hacía días que no estaba. No estampé el regalo contra el suelo porque la señorita azafata del aeropuerto me miraba con cara rara. No me extraña. Debí mascullar algo en castellano castizo, apretar el gesto y cagarme en algo feo. La azafata, que de tonta no tenía un pelo, me observaba atentamente. Cualquiera se para a explicarle a la señorita de Marsella algo así.En este tiempo, he llorado en aviones, aeropuertos, cuartos de baños, hoteles. Le he llorado en Dakar, en Valencia, en Marsella, en Casablanca, en Bruselas. Le he hablado a cada momento, le he dicho que si pudiera vengarme de algo o de alguien lo haría. Si pudiera despedazar con mi manos a quien sea el responsable último de habérselo llevado, lo haría. Es más, en momentos así, he deseado que haya un Dios, lo más parecido posible al Dios de los cristianos y que en algún momento me lo encuentre, donde esté. Para cagarme en su puta madre. Y después morir tranquila.

No puedo aún con la idea de lo irreversible, de lo eterno que se hará no tenerle nunca más. No me valen consuelos bobos ni frases hechas: es ley de vida, no ha sufrido mucho, más vale así, a todos nos llega la hora, por ahí pasaremos todos, hay que mirar la cara positiva de la vida...cada vez que las escucho, me juro a mí misma no decírselas a nadie en esta situación. No me vale pensar en las muchas cosas que tengo, que hago, que están por hacer, que estoy haciendo. No me vale, no. No me vale porque todo eso ya no lo podrá ver ni yo se lo podré contar. Las pocas o muchas ilusiones que tenía hace sesenta días, que aún no hace sesenta días, no las tengo claras. Lo que tengo claro es que ahora mismo no me ilusionan.

Me da vértigo pensar en el próximo dos de diciembre. Mi primer cumpleaños en treinta y siete años sin escuchar su felicitación. Sin que me meta en un sobre unos euros para "que te compres lo que tú quieras". Me da aún más vértigo en la próxima Nochebuena porque nosotros nos iremos y no volveremos más. Me quiero ir de este año 2008, cuanto antes y pasar al otro, al 2009. Pero también me da vértigo que ese año ya no lo vivirá él, ni siquiera lo empezará. Me da vértigo todo.

Dicho esto y consciente de que de nada sirve el pataleo porque nada arregla, se pueden ustedes remitir a esta entrada cuando de verdad quieran saber cómo estoy. Arrastro también una migraña permanente desde hace sesenta días que no me matará porque no va a poder conmigo. En caso de no querer escuchar todo esto, mejor no hacer la pregunta. Me niego a responder que bien, que tirando, que aquí estamos y cosas así. Esta es la única verdad y queda dicha y colgada en el ciberespacio. Para que conste en acta.

Desayunos orientales


Hoy he dormido como una becerra. Eso significa que me he levantado a las doce del mediodía y sin remordimientos de conciencia. Como cuando era adolescente y me pasaba los veranos dormitando a la sombra de un sauce llorón (por ejemplo). Pues sí, he dormido como una becerra, placenteramente, como un bebé, sin sobresaltos, sin prisas, sin planes, sin obligaciones. No encuentro otra actividad que me provoque más placer en los últimos tiempos que dormir becerrilmente, que se diría así, seguro. Por mucho que no tengo ni idea de cómo duermen las becerras pero me da que duermen del tirón.

Además me he desayunado como a mí me gusta con un desayuno, propio de mi edad y condición. Con mi tomate, mi pan, mi queso, mis aceitunitas. Desayuno que practico desde mi estancia en tierras orientales en cuanto tengo la ocasión. Y es que, amigos míos, los desayunos de los hoteles me matan. Los zumos que no son zumos, el café que no es café, el embutido que no es embutido. Da igual el lugar o la ocasión porque si algo ha tenido de bueno la globalización es que comemos mierda todos. Y que no hay manera de tomarte un café en ningún hotel del mundo. Lo que cualquier humano cafeinómano entiende por un buen café.
Así que gracias a estas cosas de la globalización de las galaxias, resulta que lo mismo da dormir en Dakar, que en Bruselas, que en Bamako, que en Bangalore. Si algo une a los humanos en este momento y a gentes de cualquier raza y condición es la mierda de café que ponen en los hoteles a la hora de desayunar. No digamos ya el café que se sirve en los aviones que si malo es que no nos dejen fumar (por motivos de seguridad), al menos y por caridad, deberían servir un café en condiciones. Pues no.

Así que desde esta pequeña plataforma virtual, exijo a los gobiernos del mundo, al G-20 y a su madre que viniera a hablar conmigo, que reflexionen atentamente sobre este asunto. Estoy convencida que si cambiara el café de los hoteles y de los aviones, las cosas serían de otra manera. Al menos, yo, me pondría de menos mala leche. Y eso, sin duda, puede cambiar también el curso de la Historia (con mayúsculas).

He dicho.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Vos pensás que os sabeis el resto de vuestra vida y mirá...

Pues mientras escribo esto, la 2 me regala El hijo de la novia. Yo no sé las veces que habré visto la película ni en cuántos formatos. Aquí la tengo en un cajón, en una colección de pelis que veo cuando tengo tiempo. "Vos pensás que os sabeis el resto de vuestra vida y mirá...me bebí un tango de dos años". Mirando los ojazos del Darín que cada vez me gusta más y cada día me parece más guapetón, el tío.
Para compensar, voy leyendo a un tiempo Gomorra, ese viaje al imperio económico y al sueño del poder de la Camorra. Para que no me sea todo dulce y argetinón, un poco de camorra napolitana. Un poco de sangre y luego un vos argentino.
Por supuesto, hice las labores del hogar, me levanté a las once, he hablado por teléfono con amigos, me he acordado en silencio de los enemigos, he preparado comida, he arreglado la cama como las antiguas (con colchas y brocados orientales), he hecho abluciones diversas. Todo esto en siete horas. No hay nada como no estar nunca en casa para hacer de todo en siete horas.
Aún me vengo al blog.
Escuchá, ¿no querés casaros conmigo?.
Os dejo que Darín está cocinando en su restaurante.

Como las personas normales

Hoy me dispongo a pasar un fin de semana normal, en una casa normal y como las personas normales. Eso significa que no cambio de cama, ni de ciudad, ni de país. Parece una tontería pero me relaja mucho la idea de estar en casa, de no tener nada que hacer mañana y de no poner los despertadores. El estado, no es de felicidad absoluta (dicho está que eso no puede ser desde hace unas semanas) pero sí de tranquilidad absoluta.
Mañana, si me pongo, soy capaz de hacer la colada y la compra. Placeres ambos de los que se disfruta sobremanera cuando no se pueden hacer. Compraré un plátano, un pepino, media manzana y media lechuga (mi tendero es como mi psicólogo y entiende cómo vivo y lo difícil que es comprar para uno y comer a saltitos). Antes mi tendero-psicólogo me ponía ojos de borrego, el pobre. Después, me empezó a dar palmaditas en la espalda (esta muchacha, tan joven, tan sola, tan desamparada, tan poca cosa...). Después comenzó a servirme los plátanos partidos y las lechugas a medias. Y ahora, que se está divorciando de su señora y está a brazo partido con ella, creo que me envidia como nunca y se pregunta por qué tengo la piel tan tersa y el gesto tan relajado. Ya lo entenderá cuando comience a comprar plátanos partidos.
A lo que voy. Que si alguien quiere venir a verme, estoy en casa. Con el mandil puesto, la cofia, las zapatillas de franela y el camisón.
Es lo que hay.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Desde Bruselas

Esto es lo que hay. Bruselas estaba nada lluviosa a mi llegada y todo ha ido a pedir de boca y segun el programa establecido. A excepcion de las tildes, que no las tengo.
Ahora tengo echado el ojo a un turco, a un restaurante turco para los peor pensados, que tiene pinta de caro pero tambien de servir exquisiteces diversas. Me queda enfrente del hotel y no quiero ni pensar mucho ni caminar hasta el nene de la meada eterna. Lo que mas me gusta de esta ciudad es la amabilidad de sus gentes. Por lo demas, es aburrida hasta limites insospechados.
Os envio un beso desde Bruselas y que sepais que renuncio a los mejillones esta noche. Mi endocrino me dijo que tanto mejillon como comia en otra epoca, no podia ser bueno.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Apostasía

Después de la Sentencia del Tribunal Supremo, me voy a esperar a mandar los papeles para convertirme en una infiel oficial a la vuelta de las vacaciones navideñas.
Por si os interesa el tema:

Letrinas

Hoy me he reído con ganas y eso no es fácil en mi estado actual que es el que el común de los mortales puede definir como el estado de "no tener el chichi para farolillos". Pues bien, habida cuenta que no tenemos el chichi para farolillos, resulta que una buena amiga (inocente ella por contarlo, sabiendo que tengo un blog), me relata hoy un viaje a un país que no mencionaré y todo en misión especial de trabajo. Resulta que yo no sé cómo ni por qué, la tía se ha tirado quince días hablando de mierda (sí, señores, de mierda) con los paisanos. A lo que voy es que ha estado haciendo fotos a letrinas, cañerías y tuberías (por lo que yo he entendido) y explicándole a los paisanos cómo y por dónde han de cagar para que aquello no se atasque. Cosas de la cooperación internacional (por lo que se ve, insisto).
En un momento dado del relato, se me vuelve para decirme que ahora que ha viajado por trabajo, con tanto estrés y tanta cosa, me entiende perfectamente. En este punto, le he aclarado que mis temas de trabajo son un tanto menos escatológicos y que una viaja pero no habla de mierda con cualquiera ni da charlas sobre cómo marear la cosa.
Ustedes me disculparán pero le debía esta entrada a mi amiga, que es un ángel, que yo lo sé, pero que se mete en unos vericuetos, cuando menos, muy oscuros.
Mañana viajo a Bruselas. Lo único que se me ocurre para igualarme a mi amiga es hacerle otra foto al niño meón de Bruselas. Y ni aún así se supera el relato de las letrinas de esta noche. Relato que ha sucedido, para mayor inri y para purgar mis pecados, en un restaurante chino.
Nos vemos el viernes a mi retorno, si el Profeta así lo quiere.

lunes, 17 de noviembre de 2008

1938-2008

Hoy, diecisiete de noviembre de 2008, D.Jesús hubiera cumplido setenta años de no haber sido porque el destino se le ha atragantado de mala manera. Lo primero que he hecho al despegar el ojito esta mañana ha sido felicitarle. Por si me oyera desde algún sitio.
Hace un año, en su último cumpleaños del 2007 y cuando le cayeron 69, le llamé desde Damasco para felicitarle. Había kilómetros, distancia, hoteles, un mar entero entre nosotros, pero nos escuchamos y nos hablamos. Nos prometimos celebrar este del 2008 en condiciones y juntos. Pero no llegó. Aún así, hoy me he venido a su casa a celebrarlo entre sus cosas. A ver sus libros, su mundo, su sitio.
No es un buen día pero aquí estamos.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Quizás no te equivocas

(Recibo ahora mismo este correo de alguien que conoció a mi padre tan solo unas horas. No puedo evitar conservarlo y copiarlo aquí porque me ha emocionado que alguien, en tan poco tiempo, oliera la esencia de quien fuera mi progenitor)

Querida Alejandra:

Disculpa mi tardanza en responder, tu correo me llegó entre viaje y viaje y aunque lo leí no había tenido un momentito tranquilo para responder. Siento muchísimo la pérdida de tu padre. Ciertamente me acuerdo de él. Cuando leí tu correo pensé inmediatamente en nuestro paso por Cuenca para tu boda. A pesar de que no tuve mucho tiempo para conocerle, tengo algunas impresiones grabadas de él y de ese momento. Probablemente es a quién más recuerdo de tu familia.
Recuerdo una persona muy alegre, muy vital, muy generosa. Recuerdo también que se notaba claramente que entre vosotros había un vínculo muy fuerte, y siempre me pareció que adorabas a tu padre y que tu, sin lugar a dudas, eras la niña de sus ojos. Quizás me equivoco pero esta es la impresión que me llevé. Recuerdo tu padre simpatiquísimo, hablando con todos nosotros, un puñado de extraños, como si fuéramos uno más de la familia.Siempre he recordado tu boda como un ejemplo de hospitalidad y de buen hacer, y no lo digo para quedar bien. No puedo ni imaginar lo duro que habrá sido. Si la rapidez te ahorra angustias, supongo que asumir lo sucedido llevará su tiempo. Entiendo que necesites contarlo y cuenta conmigo (aunque en la distancia) para lo que convenga.Un beso muy fuerte, todos mis ánimos y espero que hasta pronto.

Casablanca

Pues esta noche sin par, tengo el honor de poner unas líneas desde Casablanca, contenta de haber pedido en préstamo un portátil con su tecladito español y todas sus tildes. De este modo, os compenso la ausencia telefónica de los últimos días, el no poder tener esas largas conversaciones nocturnas con quienes me estais llamando y cuidando tanto. Pero aquí estoy y aquí me ando.
Para confirmar la teoría de que tengo un imán con el sur que no tengo con el norte, os diré que el vuelo llegó puntualísimo, la maleta llegó a la par que su dueña, me esperaban cordialmente en el aeropuerto, me trajeron a un hotel correcto y me instalaron con toda comodidad. No es una teoría muy desarrollada la mía ni tampoco puedo aportar estadísticas fiables. Pero la cosa es así.
¿Qué os puedo contar? Para quien aún crea que Casablanca es lo que sale en la película y que alguien me la ha tocado otra vez, les diré que no. Aquí he venido a ganarme la fama y el pan de mis sobrinos (o al menos, a asegurarme que me lleven de ancianita a una residencia con sábanas limpias donde me limpien el culo, como mínimo, una vez al día). Pero la fama cuesta, como bien sabemos y, por ahora, he decidido refugiarme en mi habitación, abrir el balcón de par en par, mirar la luna llena (llenísima, diríamos) y ponerme a escribir una entradita en el blog que, posiblemente, pasará sin pena ni gloria en la historia universal de las bitácoras mundiales y que, posiblemente, importará la misma nada al resto del Universo. Como a mí me importa la misma nada lo que posiblemente estará escribiendo algún infeliz despistado en algún blog perdido de las mismísimas antípodas de la morunez.
Pero es que creo que esta noche me lo estoy contando a mí misma. Me da a mí que ni pienso en quien me lee ni pienso casi lo que escribo. Me da a mí que tanto daría estar escribiendo aquí que estar sacándome una muela.
Ahora bien, por si alguien me leyera o leyese (que también pudiera ser y milagros mayores se vieron), bien podría decirle que una especie de furia visigoda me invade desde hace un mes y pico. Que esa misma furia visigoda, me tiene alerta, no me deja parar, no me deja estar quieta ni un momento, no me deja echarme a la pereza, ni a la desidia ni a la desgana. Le diré que la furia visigoda me tiene puestas las pilas. Que es tanta la rabia, la furia y el cabreo que no paso ni una. Más bien que no me paso ni una. Que ya no me valen excusas para no hacer esto ni para no hacer lo otro.
Todo ello, traducido del arameo al cristiano, viene a significar que desde que ya no le veo, ni le oigo, ni le llamo, ni le toco, ni le cuento mis historias, le hablo más que nunca, le llamo como una loca, le oigo a todas horas y le veo en las esquinas. De ahí que no pare ni en sueños. No vaya a ser que volvamos a encontrarnos y me lea la cartilla.
Así que va por él. Toda mi furia visigoda va por él. Todo mi empeño por ser mejor, va por él. Y toda mi alegría en esta noche marroquí también va por él.
Va por usted, maestro.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Telegrama

Como me dejé el ordenador en Cuenca en mi trayecto a Valencia y procedente de Madrid (también me dejé el coche) y regresé desde Valencia, pasando por Albacete para llegar a Madrid y sumado a eso, mañana salgo para Casablanca desde la Capital del Reino y no guardo la esperanza de tener tecnología en casa hasta que regrese también del siguiente viaje a Bruselas, os pongo rápidamente y casi como un telegrama, un saludo a todos.
Más que nada para moverle las tripas al blog, que lo tengo muy abandonado desde hace días.
A mis amigos residentes en Marruecos: ¿habéis avisado al Monarca de mi llegada?.
Besos a todos.

jueves, 6 de noviembre de 2008

6 de noviembre

Pues ha pasado un mes desde que regresamos a casa sin D.Jesús. Mientras tanto, Obama se ha llevado el gato al agua (y nosotros nos hemos tragado el proceso en nuestras propias carnes morenas). Ha sido un mes eterno, lento, muy lento.
Echo la vista atrás y he pasado por tres países en este mes. Digo he pasado porque me doy cuenta de que ha pasado el cuerpo que no el cerebro.
El cerebro sigue estancado en aquella cama de Madrid, en aquella última respiración, en aquellas prisas por hacer algo por él, en aquella esperanza de verle un día más y en aquella certeza de saber que ya no habría más días.El cerebro sigue repasando los gestos, las palabras, los silencios, las noches, la respiración, los comentarios de unos y de otros. Y, sobre todo, el cerebro sigue en el por qué. En la única pregunta que nunca tendrá respuesta.Luego vienen las decisiones, las burocracias, las pólizas, las instancias. Y el cerebro sigue ahí: en cada papel, en cada palabra, en cada firma.
Mañana salgo para Valencia (a trabajar hasta el domingo, por si alguien lo dudaba).
Nos vemos a la vuelta.

martes, 4 de noviembre de 2008

Las rendijas del cerebro

Dice Héctor Abad Faciolince que "una de las cosas más duras que tenemos que hacer cuando alguien se nos muere, o cuando nos lo matan, es vaciar y revisar sus cajones. A mí, dos semanas después de su asesinato, me encomendaron la tarea de revisar los cajones (los archivos, los papeles, la correspondencia, las cuentas) que tenía mi papá en la oficina. De los de mi casa se ocuparían Maryluz y mi mamá. Abrir los cajones es como abrir las rendijas en el cerebro de otro: qué era lo que más quería, a quién había visto (según las citas de su agenda o los apuntes de un cuaderno), qué había comido o comprado (recibos de almacenes, extractos de tarjetas de crédito, facturas), qué fotos o recuerdos atesoraba, qué documentos tenía expuestos y cuáles en secreto".
Después de Inmediatamente después, he caído en El olvido que seremos, de Abad Faciolince (me fascina este apellido). Se ve que me cuesta salir del asunto porque también ando detrás de Morir es nada (descatalogado).
De paso, os comento que ya tengo oficialmente hecho un testamento vital. Ahora paso al tema de la apostasía (ya tengo el papel en la mano para envíar). Y luego el testamento ante notario (este lo dejo para lo último porque me cuesta pasta). En mitad de todo esto, dirán algunos que me he vuelto majareta: testamento vital, apostasía, testamento.
Pues no. Simplemente ando poniendo en papeles algunos pensamientos previos porque he descubierto que cada día me molesta más que la gente crea que yo creo o que la gente diga que creen que yo creo. O que a lo mejor quiso decir que creía. O que creíamos que dijo que pensaba.
En fin, que no sé si vais a llegar hasta aquí leyendo pero es lo que hay. Parte de lo que hay en las rendijas de mi cerebro.

lunes, 3 de noviembre de 2008

La "civilizaçao"

A lo mejor alguien se pregunta que dónde me ando. En estos momentos, recién llegada de Marsella y en casita (gracias al Altísimo, amén).
Pues bien, podría decir que todo ha ido sobre ruedas pero si tenemos en cuenta que el vuelo Madrid-Marsella se retrasó sus buenas horas, que me perdieron la maleta y la enviaron a Vitoria (por primera vez en mi vida, pierdo una maleta), que la organización del evento se equivocó y me envió a las dos de la madrugada a un hotel que no era el mío (después de que me soplaran setenta euros de taxi del aeropuerto a Marsella), que recorrí tres hoteles a las cuatro de la madrugada hasta que me dieron el mío y que dormí tres horas aquella noche, lo que bien puede decirse es que definitivamente prefiero viajar por África y adláteres (si se equivocan, al menos le puedo echar la culpa al retraso y a los males congénitos que afectan la zona) que con Iberia a la France.
He dicho.Por si se dudaba, también ha habido dos horas de retraso a la vuelta.
Y Marsella estaba de un gris plomizo y con inundaciones.
Lo dicho, que se ve que no estoy hecha para Europa. Hay algo en mi destino que siempre me lleva al Sur. Al menos, y por ahora, no me habían perdido una maleta. Francia tuvo que ser...